El jardín más antiguo que se menciona
en la historia, después de él del Génesis, es en el Oriente
Medio, el Colgante de Babilonia, construido sobre terrazas
de diferente nivel; y en Occidente el de Alcinoo, citado en
la Odisea griega y que Ulises admiró.
Los más antiguos jardines de México que
se mencionan son los de Texcoco, del siglo XV, que el rey
poeta de los acolhúa-chichimecas, Netzahualcóyotl, mandó construir
en la roca, en torno a un monte de forma cónica, y que se
hicieron sobre terrazas dispuestas, al estilo oriental, a
diversos niveles, unidas por escaleras de piedra. Dichos jardines
asombraron a los primeros españoles.
En esos jardines texcocanos se cultivaban
infinidad de árboles y plantas, cuyas flores adornaban con
profusión los arriates. La escalera que conducía desde abajo
hasta el mirador de la cima del monte, uniendo entre sí las
terrazas dispuestas a niveles distintos, tenía 520 peldaños
tallados en la roca, tan pulidos que reflejaban los objetos
como espejos. Desde la parte superior de las terrazas, a donde
había sido llevada mediante una ingeniosa obra hidráulica,
caía el agua en cascada y circulaba por todos los pisos, a
través de ingeniosos canalillos.
Otro jardín indígena de gran belleza era
el bosque de Chapultepec o " Cerro de la Langosta "
en la capital del Imperio Azteca.
Los Ahuehuetes centenarios, árboles y plantas de diversas
clases, prestaban el frescor y la sombra de su grandeza. Entre
el bosque y los palacios de Axayácatl y de Moctezuma II, éste
había mandado formar un museo zoológico, de magnificencia
sin par, en el que se guardaban extensas colecciones de animales
vivos: pájaros de variados colores, cuadrúpedos de bosques,
montes y llanuras, serpientes venenosas e inofensivas y diversos
animales acuáticos, que habitaban en estanques especialmente
construidos.
Los Jardines Flotantes de Xochimilco,
cerca de la capital mexicana, son todavía una maravillosa
obra indígena. Construidos sobre terrazas o Chinampas que
flotan en el agua del lago, se han arraigado a la tierra mediante
las raíces de los árboles sembrados en ellas, pilotes de madera
y de juncos trenzados, que sostienen la delgada capa de tierra
en flotación. Árboles, especialmente los altos y airosos Huejotes;
plantas, flores y casas han sido plantados y se levantan sobre
las Chinampas, entre las cuales circulan las indígenas canoas
trajineras, haciendo de aquella región, como lo notaron ya
los españoles descubridores, otra Venecia.
Después de haber sido conquistada la ciudad
de México, llamada entonces Tenochtiltlán, en el siglo XVI,
los españoles admiraron mucho los hermosos jardines del Señor
de Ixtapalapa, también cercanos a la ciudad. Este vergel se
dividía en cuadros, que tenían sembradas cada uno distintas
plantas. Entre los arriates se habrían calzadas y avenidas
pobladas de árboles frutales y floridos arbustos; bellos lagos
poblados de peces y aves acuáticas rompían la geometría del
plantío, y cambiaban sus aguas mediante caudalosas acequias,
canales y canalillos. Pero al decir de los propios conquistadores,
el más hermoso de los jardines de México, que admiraron sobremanera,
fue el de Huaxtepec u Oaxtepec.
Pero hay más aún: algún historiador americano
de las cosas de México dijo que: " en el tiempo de la
conquista (1520 - 1525), ninguna de las naciones de Europa
era muy superior a los mexicanos en erudición botánica, pues
habían establecido estos un " jardín botánico "
en escala mucho más elaborada que lo que hasta entonces se
había intentado en Europa. No sólo habían adquirido los antiguos
mexicanos interés científico y económico en las plantas, sino
que también habían desenvuelto un interés estético en las
mismas, solo por su belleza ", en el jardín botánico
de Moctezuma II se encontraban ejemplares de plantas de todas
las regiones mexicanas, lo cual maravilló sobremanera a los
conquistadores españoles.
No hay que olvidar tampoco, según lo recuerda
Enrique Beltrán, que el México indígena fue uno de los centros
de origen más importantes del mundo, de plantas cultivadas
y silvestres, lo que presupone una clara familiaridad de los
pobladores del antiguo Anahúac
con los vegetales