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El PRI, en la mayor encrucijada de su historia. 

 

PRI: Renovación o desaparición

por felipemoreno.com 

 

En el PRI nada puede ser nuevo y mucho menos sorprendente, a menos que fuera agilizada su desaparición. Hablar del decano de los partidos políticos en el mundo y, en el poder, es hacer referencia a un organismo cansado que, debido a los efectos del tiempo, se debate entre la vida y la muerte. Los organismos sociales, como los seres vivos, no pueden eludir al juez y inexorable de la historia; por lo mismo, la disyuntiva del tricolor en estos momentos radica tan sólo en dos palabras: renovarse o desaparecer. Así, con esa consigna y la de estar preparado para postular a un candidato a la presidencia de la República que reuniera dos características fundamentales: político y técnico o tecno-político, llegó el PRI aquella vez a su XVI Asamblea Nacional, dentro de los terrenos de “liberalismo social”. Léase Carlos Salinas de Gortari. 

 

En los albores del siglo XXI, así lo marcan los tiempos, el PRI deberá pasar de la retórica a los hechos. Ha terminado la era de los " jilgueros " y ahora se deberá  pasar a la de los " hombres centauro ", mitad políticos, mitad tecnócratas. 

 

Empero, este cambio no deberá ser como muchos otros, de ornato. La reforma en el PRI debe ir en serio, a los puntos medulares, donde las articulaciones del Revolucionario Institucional padecen más inmovilidad que las de uno que otro de los actuales dirigentes del llamado movimiento obrero. Léase Leonardo Rodríguez Alcaine o cualesquier otro dirigente del sector obrero del PRI.

 

Hablar del PRI, es hablar del mismo sistema político de México. Por lo mismo, los análisis que se hagan al respecto no pueden ser parciales, deberán sufrir un drástico manejo en sus variables, ya que tocar el punto medular de la política en México - la sucesión Presidencial - es hablar de nuestra sobrevivencia como país democrático. 

 

A pesar de que se insistía en el propósito de emprender medidas sustantivas, lo avanzado del sexenio salinista y lo “caliente de su sucesión presidencial”, hicieron suponer que el PRI no emprendería cambios radicales. Para desilusión de muchos, el tricolor no cambiaría. El marco de la reunión de tres días en la ciudad de Aguascalientes en 1993, sólo serviría para anunciar un "fortalecimiento de sus estructuras " y la revitalización de la figura de su entonces dirigente nacional Genaro Borrego Estrada, a quien tal vez le haya tocado el manejo más delicado del priísmo en momentos donde las contradicciones internas y las luchas externas se habían agudizado al grado de insistir en su remoción fulminante. 

Es posible que esto ocurriera,  como fue. Su salida antes de que hubiese candidato a la presidencia de la República, significó un golpe fulminante al priísmo en su conjunto. Al zacatecano se le puede seguir juzgando y cuestionando como priísta y no sólo por sus errores humanos o políticos. 

Cuando aparecieron estas líneas el 8 de abril de 1993 en la Revista Impacto,, ya había concluido la XVI Asamblea Nacional del tricolor y estaban planteados en los documentos básicos del Revolucionario Institucional los nuevos lineamientos, como quitar la consulta a las bases y llevar a cabo otras modificaciones para ajustar los tiempos y programas al momento de la sucesión presidencial. En contraposición a las posturas que Adoptó la XIV Asamblea del Revolucionario Institucional, en esta oportunidad se optó por el fortalecimiento de los Consejos Políticos, ya que esos órganos partidistas, flexibles a las decisiones populares y más representativos por su composición plural, serían los instrumentos básicos para legitimar una serie de decisiones que deberían tomar las bases y que debido a las " practicas viciadas", como la cultura de " la línea", habían venido desvirtuando el quehacer político-partidista a lo largo de su devenir histórico.

 

De la unidad histórica a la unidad orgánica 

 

Fundado en 4 de marzo de 1929 para dar unidad orgánica a los grupos vencedores en el movimiento armado de 1910-1917, y permitir transitar de la era de los caudillos a la etapa de las instituciones, el PNR-PRM-PRI, representa a sus 71 años de vida, un fenómeno político único en el mundo. Ni la URSS, pulverizada en estos momentos por la Perestroika, lo pudo superar. 

 

Surgir desde el poder y mantenerse en el mismo, por un largo período, es una hazaña política poco frecuente que requiere, sin duda, de condiciones históricas excepcionales. El PRI ha sido objeto de extensos y números estudios, lo mismo nacionales como internacionales, en donde se ha pretendido encontrar el " gran secreto " que lo ha mantenido en el poder casi tres cuartos de siglo. 

 

Un instituto político está en aptitud de mantenerse en el poder, en forma casi absoluta y por un largo período de permanencia imprevisible, si se encuentra adherido a la dinámica propia de un amplio movimiento de renovación social y estrechamente vinculado con el aparato de Estado. Así era en la URSS, antes de la perestroika. 

 

Los ensayos democráticos han sido frecuentes para los militantes del PNR-PRM-PRI y para el mismo partido, a pesar de que muchas veces hayan sido verdaderamente frustrantes. Recuérdense los dos casos más recientes Nuevo León y Colima, en donde al momento de renovar a sus ejecutivos estatales, la mayoría de los precandidatos terminaron enfrentados por la llamada "consulta a las bases ". Esta " innovación " no se vería más durante el salinato, alteró  "la armonía" que prevalecía el interior del tricolor a nivel nacional. Sólo como dato cultural, anótese el frustrado movimiento emprendido por Oaxaqueño Luis Martínez Fernández del Campo en pos de la gubernatura de su estado. 

Otro " invento ", también costoso, fue la gira de proselitismo que realizó Genaro Borrego por el interior del país para llegar al CEN del PRI y suceder al sonorense Luis Donaldo Colosio. 

Mientras Borrego hacía campaña, Beatriz Paredes y Rafael Rodríguez Barrera, secretario y presidente provisional del CEN del PRI, trataban de no perder el subsidio gubernamental y fortalecer las campañas de los candidatos bajacalifornianos a diputados locales y presidentes municipales. En esta oportunidad las "reformas mayores " estarían inclinadas hacia el llamado Consejo Político Nacional, (CPN), organismo partidista al que le tocaría - según se desprendía de las palabras del primer priísta del país - avalar aquello de que: " la decisión será de mi partido". 

 

Sí, lo anterior era cierto, sólo sería cosa de hacer un análisis minucioso para ver quién controlaba al CPN del PRI, ya que de no haber cambios sustantivos - que nos los hubo - la composición del CPN estaba "dominada " por políticos de una marcada filiación colosista. 

 

Los estatutos priístas en este sentido son muy claros. Será el CPN el encargado de designar al nuevo candidato que abandere las “ ideas de la revolución " en la próxima contienda federal, donde serán renovados, además del titular del Poder Ejecutivo, los miembros del poder legislativo. No obstante, el PRI debería ser muy cauteloso en este aspecto, ya que sería muy grave que este consejo estuviera cargado hacia alguno de los precandidatos. Más riesgoso si el elegido - de acuerdo con las reglas no escritas - chocaba con las aspiraciones de la mayoría de los poco más de 150 integrantes del CPN. El sólo pensar que el CPN pudiera tomar una opinión encontrada, propio de su naturaleza plural, era aterrador. Esa vez, más que nunca, se hacía necesaria la unidad orgánica. Las divisiones y las pugnas al interior del PRI y del mismo sistema político de México, habrían de ver pronto coronadas “sus ambiciones y aspiraciones” ese 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, municipio de Tijuana. 

 

¿Hacia donde va el PRI ? 

 

El "gato pardismo ", idea muy aceptada durante el sexenio de Carlos Salinas, podría revertirse en este cambio de maquillaje político. Ya no era posible aparentar que se había cambiado. Tampoco se podía pensar como lo hacía el desaparecido Jesús Reyes Heroles, cuando decía: para cambiar, hay que conservar y menos aceptar, como se dijo durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari,en el que los cambios dvieron ser   “sin golpe de timón ". 

 El acertijo planteado el 4 de marzo de 1993: ¿hacia donde va el PRI? un partido que ha dejado de ser "partido del gobierno", es una interrogante que Genaro Borrego, entonces presidente del CEN del PRI, y la mayoría de los priístas, no atinan a responder. En las instalaciones del PRI y en otras instancias político - burocráticas se siguen cuestionando: ¿cómo establecer la diferencia entre un partido de Estado y otro que no es ? y, sobre todo ¿cómo conservar el poder?.

Durante su larga estadía en el poder, el Revolucionario Institucional ha llevado a cabo una constante revisión de sus documentos constitutivos. Cada presidente de la República ha querido hacer de su partido un instrumento de legitimación de sus decisiones. 

 

El espíritu de Calles

 

El fundador del PRI, Plutarco Elías calles, lo instauró con la idea de aglutinar decisiones y como una coalición de fuerzas bajo un denominador ideológico común: los postulados de la Revolución Mexicana, mismos que ya se habían plasmado en la constitución de 1917. De hecho, Calles utilizó a Manuel Pérez Treviño y a Luis L. León, presidente y secretario general del PNR,  y con quienes años después saldría desterrado del país, para manipular la elección del candidato que vendría a ser electo en las elecciones extraordinarias, dada la muerte de Obregón. 

La idea central fue sacar la candidatura de Pascual Ortiz Rubio en contra de José Vasconcelos. El sonorense usó al PNR para encauzar una serie de aspiraciones locales y regionales que finalmente lo llevaron a ser llamado "el  jefe máximo ". Calles sustituye el caudillaje por los Cacicazgos locales y legitima decisiones como: la renuncia de un presidente de la República, para imponer a su paisano el también General Abelardo L. Rodríguez. 

Desde el mismo partido (PNR) postula a Lázaro Cárdenas. Pero el michoacano, quien conocía  de dentro las fibras del naciente sistema - ya que había presidido ese partido -, reacciona a tiempo y maneja los hilos del sistema, deja atrás a sus adversarios y se convierte en el último candidato a la presidencia postulado por el PNR. 

 

Lázaro Cárdenas y las primeras modificaciones: surge el PRM 

 

La primera modificación a los documentos del naciente PRM se llevó a cabo en 1933, cuando el Partido Nacional Revolucionario, al tiempo de reunirse para impulsar la candidatura del General Lázaro Cárdenas a la presidencia de la República, introdujo una serie de modificaciones en su declaración de principios, programa de acción y estatutos, donde destacaba la desaparición de centenares de partidos regionales que, con la categoría de autónomos, habían constituido ese Instituto Político. Ya instalado en el poder, Lázaro Cárdenas corporativizó las estructuras del PRM, hasta cambiarle lema y nombre a su partido. En el naciente PRM - partido de la Revolución Mexicana - primero trata de imprimir sus intenciones personales, integrando a los obreros en una gran central que hasta la fecha sigue vigente. Es destruida la vieja, débil y manipulable CROM de Morones, automatizada por las manos de Calles y en su lugar aparece la CTM, con el lema: "Por una Sociedad sin Clases", mismo que ahora se denomina: " por un México mejor ". El hombre de Jiquilpan usa al PRM, junto con un grupo de líderes campesinos para comenzar - casi 20 años después del movimiento armado - un reparto agrario que “por fin ha concluido”.

Dentro de estos líderes agrarios destacaron: León García, Javier Rojo Gómez y Graciano Sánchez, con quienes funda la Confederación Nacional Campesina. También es organizado el Sector Popular y se abroga el sector militar. 

Al fundarse la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado - FSTSE - ésta se convierte en el pilar fundamental de la renaciente CNOP, que a la larga serviría para agrupar colonos, tianguistas, gremios, profesionistas, técnicos, ambulantes, taxistas, vendedores de billetes de lotería, boleros, taqueros, etcétera. 

Esta organización vive actualmente en una indefinición total, producto de las " modificaciones " que llevó a cabo durante el salinato la queretana Silvia Hernández, quien al inventar “darle congruencia y vida con un simple slogan mercadotécnico llamado “UNE” agilizó su destrucción. El PRI, durante el periodo de Silvia Hernández pierde el respaldo de las masas urbanas que las nuevas reformas intentarán recuperar, sin éxito. 

Es en 1938, cuando se incorporan modificaciones, de donde resultan nuevas siglas para el PNR-PRM-PRI. Al aparecer en la escena el PRM - partido de la Revolución Mexicana -, destaca la constitución de una estructura conformada por cuatro sectores: obreros, campesinos, clases medias populares y militares. Se apunta en este mismo período la lucha por una educación socialista, así como el compromiso consignado en el capítulo II de la declaración de principios, de propugnar por una democracia de trabajadores. Era la primera ocasión que una reforma estatutaria no tenía meros propósitos electoreros, como los que se desprenden de la XVI Asamblea que presidió el zacatecano Genaro Borrego. 

 

Todas estas organizaciones sirvieron a  Cárdenas para sus ambiciosos proyectos personales, uno de ellos: la expropiación petrolera que a los mexicanos no ha servido de nada. Al PRM se le han atribuido, ideológicamente, muchos otros proyectos que, en ese entonces, causaron polémica, como la instauración de la educación socialista y otros pensamientos surgidos de las mentes más radicales como las del General Mújica y del sabio Jesús Silva Herzog, padre. 

 

Lázaro Cárdenas había impregnado de todos sus humores al PRM, pero el proceso de transición tuvo que esperar. Vino así la primera gran fractura del PNR-PRM-PRI, encabezada por el general Juan Andrew Almazán y otros generales. Esta primera división tuvo desprendimientos importantes que lograron desestabilizar al sistema político mexicano. 

Las elecciones de 1940, fueron las más sangrientas de la historia postrevolucionaria. Apuntaría José Agustín en su " Tragicomedia Mexicana I.": "La gente acudía a votar en grandes cantidades y, al menos en las ciudades, lo hacían abrumadoramente a favor de Almazán y los candidatos del PRUN. Pero al poco rato llegaban las brigadas del comité pro Ávila Camacho y a balazos hacían huir a votantes y representantes de casilla. Tumbaban las mesas, rompían las urnas y tiroteaban con los almazanistas, que eran muchos y estaban en todas partes. El presidente Cárdenas, acompañado por el subsecretario de Gobernación Agustín Arroyo Ch, daba vueltas en su coche para ver la votación, y constató que la casilla donde él debía votar estaba bien custodiada por las manos almazanistas. Por teléfono Arroyo Ch, urgió a las brigadas a que intervinieran y el presidente pudiera votar en condiciones adecuadas. El grupo choque pronto respondió al llamado. Desde varias cuadras alrededor de la casilla había tiradores en balcones y azoteas, y a todos ellos fueron abatiendo las huestes avilacamachistas, gracias a las ráfagas irrebatible de las ametralladoras Thompson, con que se abrían paso.

" ! Ríndanse, hijos de la chingada!, que ahí viene el Huevos de Oro ", gritó el general Miguel Z. Martínez, quien después sería jefe de la policía capitalina alemanista. Los defensores capitularon y “previa cañoniza en la cabeza " se fueron uno por uno. "Rápido, cabrones, al que se detenga lo cazamos como venado". Al instante llegaron los bomberos y a manguerazos de alta presión limpiaron las manchas de sangre que había en todas partes; la Cruz Roja, solícita, levantó cadáveres y heridos. Se  rearregló la casilla, se puso una nueva urna y así pudo votar el ciudadano presidente y su acompañante Arroyo Ch. " qué limpia esta la calle ", comentó Cárdenas al salir de la casilla, cuenta Santos: " yo le contesté: “donde vota el presidente de la República no debe haber basurero. Casi se sonrió, me estrechó la mano y subió en su automóvil. Arroyo Ch, menos hipócrita me dijo: esto está muy bien regado, ¿qué, van a tener baile. Yo le contesté: " no chicote, ya lo tuvimos y con muy buena música. Cárdenas se hizo el sordo... " ordené a los improvisados miembros de la casilla que pusieran la nueva ánfora de votos, pues iba a ser inexplicable que en la "sagrada urna " sólo hubieran dos votos: el del General Lázaro Cárdenas, Presidente de la República y el de Arroyo Ch, subsecretario de Gobernación. Yo le dije a los escrutadores:" a vaciar el padrón y rellenar el cajoncito, y no discriminen al los muertos, pues todos los ciudadanos tienen derecho a votar ". 

 

El comienzo de la era civilista 

 

A fin de cuentas Manuel Ávila Camacho, el último de los presidentes de extracción militar, toma posesión. El naciente partido Acción Nacional desaprovecha la coyuntura del movimiento Almazanista y del PRUN. Se dice en los rumores - que había dejado correr el General Cárdenas - que el General Juan Andrew Almazán había sido coechado, con 8 millones de pesos y unos terrenos por el rumbo de Coyoacán, donde el ex candidato del PRUN edificó una casa de donde no saldría más a la luz pública. La elección fue seria para el priísmo, así lo consigna la historia. 

 

Durante este lapso el PNR-PRM-PRI, ahora partido ex mayoritario, sufre modificaciones en su estructura: en 1940 desaparece el sector militar en donde no son tocados los principios contenidos en  sus documentos básicos hasta 1946,  en un momento eminentemente electoral, al transformarse el PRI en plena campaña alemanista al sexenio 46 - 52; se promueven cambios sustantivos y drásticamente se abandona la línea ideológica del cardenismo. A estos cambios se suma la desaparición de su estructura sectorial, al mismo tiempo que es postulado Miguel Alemán como candidato a la presidencia de la República.

 El paso de Ávila Camacho por la presidencia de la República se habría de caracterizar por una gran " civilidad política ", no por nada, Ávila Camacho ganaría el sobrenombre de " presidente caballero ", su administración sería sellada con aquel acto, en los mismo momentos de la segunda guerra mundial, donde reuniría a todos los expresidente vivos: Calles, Cárdenas, De la Huerta, Portes Gil y Abelardo L. Rodríguez.. 

 

Bajo la égida de quien resultó ser un verdadero factor de unidad que terminó por desmilitarizar el partido Revolucionario Institucional, descardenizándolo y quitándole lo " revolucionario ", es decir el olor socialista, el 19 de abril de 1946, nace el partido Revolucionario Institucional quien nace con una contradicción de fondo, ya que no se puede ser al mismo tiempo institucional y revolucionario. Cosa insólita que alcanzó sus máximos momentos durante el sexenio 76-82, cuando José López  Portillo dijo: " hacemos la revolución desde las instituciones ", quizá parodiando a Calles, quien anteriormente había señalado el paso de un país de caudillos a uno de instituciones. 

 

El desarrollo estabilizador 

 

Los nuevos derroteros del PRI logran su consolidación en 1950, durante  su primer Asamblea Nacional Ordinaria, donde se acuerda apartarse de cualquier " ismo  ", ajeno a la doctrina nacional. Es también en este periodo donde se regresa a la estructura sectorial.

Desde que el PRI es PRI, ha llevado a cabo 10 Convenciones y XVII Asambleas, tres de ellas de carácter extraordinario. Las convenciones tienen un sólo objetivo: postular candidatos a cargos de elección popular. Si son de carácter nacional, el aspirante designado buscará asumir la presidencia de la República. Respecto a las Asambleas, órgano supremo del partido, integrada por representantes de los sectores: obrero, agrario, popular, los presidentes  y secretarios generales de los comités directivos estatales y del Distrito Feudal, a los que se suman los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, se deberán reunir cada seis años o antes, si el Consejo Político Nacional así lo estima conveniente. 

 

Junto con el naciente PRI, se da la era civilista del llamado " cachorro " de la Revolución, hijo de un revolucionario del mismo nombre  Miguel Alemán. El primer tripulador de la época civilista aprovecha los efectos de la posguerra para dar paso, de una sociedad rural o semirural a una sociedad urbana. 

 

En esta administración, se da una gran apertura a las grandes corporaciones y al capital trasnacional.. 

 

En la era alemanista también se dan desprendimientos significativos al interior del PRI. Ezequiel Padilla se lanza tras la candidatura presidencial. Luego de desertar de las filas del Ejército recorre el territorio nacional sin ningún éxito. 

 

El partido Acción Nacional enfrenta al alemanismo a uno de sus prohombres e ideólogos Efraín González Luna, quién sentaría las bases de lo que hoy su partido está cosechando o " dejando perder ". 

El corolario de este sexenio fue el inicio de un " período milagroso ", al que todos conocen como " desarrollo estabilizador " que abarcó hasta los primeros años de la administración Echeverrista; o sea, hasta la llegada del fantasma populista. El país creció en estos años en forma sostenida. Desde la devaluación de nuestra moneda en 1953, en que quedó la paridad en 12.50 de viejos pesos, con respecto al dólar, no se presentarían fuertes desequilibrios sino hasta 1975, cuando la administración de Luis Echeverría y su afán de llevar al país por los caminos del populismo y la estatización de la economía, desataron la peor crisis que haya vivido México a lo largo de su historia contemporánea. Por eso es cierto lo que ahora se recuerda  entre los mexicanos cuando se habla de:  " las años de la docena trágica ". Entendidos estos como los años de Luis Echeverría y José López Portillo en el poder.  

 

Al término del  alemanismo, se desató una hola de comentarios que describieron una de las corrupciones más estrepitosas que haya vivido la nación. Junto con los negocios, la modernidad y la Universidad, hubo pugnas en el PRI. Lo escandaloso del enriquecimiento del grupo " civilista", la separación de los militares y la oligarquía que aspiraba a tomar decisiones políticas, hizo que varios Generales del Ejercito, encabezados por dos de los grandes y respetados en el Ejército de México: Miguel Enriquez Guzmán y Marcelino García Barragán, se incorporaran a la Federación de Partidos del Pueblo y le asestaran la segunda fractura al sistema político de México. 

 

Se hablaba de reelección. Por lo que Lázaro Cárdenas, todavía inquieto, llegó a espetar a Miguel Alemán, diciéndole: " si usted se reelige, yo sería el candidato de oposición ". Las palabras de Cárdenas, frustrarían los planes de Casas Alemán y uno que otro alemanista que aspiraba al poder. 

 

Adolfo Ruiz Cortines fue el elegido para poner orden en el país, rescatar los valores de la figura presidencial e iniciar un régimen de austeridad republicana y dignificar un cargo que constantemente se veía vulnerado por las escandalosas transacciones y asesinatos. 

 

De esta segunda fractura, los enriquistas deciden fundar el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, encabezados por Jacinto B. Treviño y Juan Barragán, quienes recuperan importantes posiciones para el Ejército en la Cámara de Diputados. Fue un " Club " de militares retirados, algunos con prestigio revolucionario. El PARM venía siendo un instituto político del que difícilmente se podría pensar atacaría alguna vez al sistema.  

 

El Partido Popular Socialista sería otra escisión. Al no entender bien la línea planteada por Lázaro Cárdenas, el teziuteco Vicente Lombardo Toledano habría de caminar sólo con su proyecto de partido. La idea original era fundar un partido popular, pero dentro de los lineamientos del PNR-PRM-PRI. 

 

El comienzo de la reforma de la revolución 

Hasta 1975 el PRI había acaparado, sin sobresaltos, todas las gubernaturas - hasta la negociada por Porfirio Muñoz Ledo en Nayarit -, la mayoría de las alcaldías, diputaciones locales y federales, senadurías y otros cargos de elección popular como la misma Presidencia de la República. Había terminado la etapa de peligrosas azonadas militares; México estaba en paz. No obstante, ya se percibían algunos estragos en la democracia mexicana. 

 

Los gobiernos de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, se verían empañados por importantes movimientos sociales que pronto serían sofocados. Así pasó con los  ferrocarrileros, médicos y maestros, antecedentes directos de los atropellos contemporáneos que culminaron el 2 de octubre de 1968. 

 

Empero, el PRI estaba completo. La " ropa sucia " se lavada en casa y poco trascendentes eran las pugnas en su interior. No había perdedores. Los vencidos ocupaban lo mismo una diputación, embajada, senaduría, gubernatura o una secretaría de estado. 

 

La debacle del priísmo comenzó años más tarde. Con la llegada del expresidente Luis Echeverría son incorporados varios jóvenes a las nóminas oficiales. Ellos, donde sobresale el brillantemente locuaz e histrión Porfirio Muñoz Ledo, no habían abrevado nunca en las cristalinas aguas de la Revolución Mexicana. 

 

Aparecen en la escena política junto a otra larga fila de políticos de ideas socialistas, de donde años más tarde surgiría un movimiento democratizador, que encontraría sus coincidencias ideológicas en los herederos del viejo Partido Comunista de México. Hoy a ese movimiento disidente de la tercera gran fractura del sistema político de México se le conoce como partido de la Revolución Democrática. 

Esta última fractura, tal vez la más trascendente, de vida que provocó un intento democratizador al interior del PRI, la aparición de seis precandidatos S. la presidencia del la República, que se presentaron ante la comisión política del su partido, habría de generar en ese gran torbellino el que estamos inmersos todavía. 

 

Después de aquella gran ruptura que le ha significado al PRI serios descalabros políticos, en varias gubernaturas, diputaciones, senadurías, presidencias municipales y otras concertacesiones, el Instituto Político diseñado por Calles debe recuperar su verdadera función. Quizá para entender los nuevos rumbos que tomará el revolucionario institucional sea necesario tener paciencia para profundizar en los estudios que comenzaron Orlando Arvizu Lara, ex vicepresidente de la Fundación Siglo XXI del PRI y otros connotados investigadores políticos como son: Carlos Sirvent Gutiérrez, Francisco de Andrea y Mario Melgar Adalid. El PRI, según estos investigadores, debe resurgir de aquel priísmo alejado de la cultura de " la línea " y que sobrevive independientemente bajo las presiones de los gobiernos panistas los Estados de Baja California, Chihuahua y Guanajuato. En la obra " Oposición de Coyuntura " está el verdadero camino o, ¿alguien se ha preguntado cómo vive y de qué vive el priísmo que padece a Ernesto Ruffo, Francisco Barrio o Medina Plascencia ? 

El " nuevo " PRI, (quien quizá vea pronto la resurrección del desaparecido Iepes y la independencia de la Fundación Siglo XXI, hoy llamada Colosio, quien tramitó su registro ante las autoridades hacendarias para operar libremente, exenta de impuestos y así poder recabar mayores donativos), debe seguir siendo el gran foro nacional donde se debatan los intereses de las clases, grupos y facciones que intentan influir en la política nacional, sujetándose a ciertas reglas y sobretodo demostrar que se han proscrito otras - las no escritas - como puede ser el sometimiento incondicional a las decisiones inapelables de un Presidente de la República, jefe real, auténtico y natural del PRI. 

 

Hasta la declaración de Carlos Salinas de Gortari el 4 de marzo de 1992, el Presidente de la República, - quien según el histórico número 103 de la Revista Vuelta no es un ser inmortal -, fue el árbitro indiscutible de toda contienda y toda controversia política; ahora tocará a los partidos encontrar sus verdaderos consensos. 

 

Empero, la disciplina priísta no se agota en el acatamiento fiel de sus resoluciones, así lo registra la historia priísta. De ahora en adelante, deberá expresarse también en el señalamiento de aquellos fallos presidenciales que contradicen los deseos de algunos varios de sus militantes. 

 

El PRI que surja de la XVI Asamblea Nacional, - se decía -  deberá dejar constancia de unidad, pero sobre todo, de erradicación al uso de la violencia como método político para dirimir sus diferencias. Lo cual, obviamente no ocurrió. Sólo como dato cultural hay que decir que posterior a este evento, donde se veían negras las cosas, sobrevinieron un año más tarde los asesinatos políticos del sonorense Luis Donaldo Colosio y del guerrerense José Francisco Ruiz Massieu.

 

Su gran flexibilidad y capacidad de adaptación y respuesta ante cualquier eventualidad debe manifestarse. El PNR-PRM-PRI, desde su integración formal, ha sido un partido de afiliación individual, de masas, mixto y actualmente será múltiple. Durante el cardenismo, - ya se dijo líneas arriba -, se adoptó la inscripción corporativa; para ser miembro del PNR, se requería, como en la desaparecida URSS o cualquier otro país socialista, pertenecer a una de las organizaciones que lo componían. Con el PRI, ya durante el alemanismo, se agrega la filiación individual o directa, similar a la que establecen los partidos políticos tradicionales, como son el Republicano o Demócrata en los Estados Unidos de Norteamérica. A partir de la XVI Asamblea Nacional del PRI, su estructura es múltiple, lo mismo se puede entrar por la vía corporativa, de forma individual o por alguno de los llamados " frentes ciudadanos " que inventó la UNE en tiempos de Silvia Hernández y ahora la reinventada CNOP. 

 

El PRI juega un papel fundamental en la estabilidad del sistema político de México. Su contribución al crecimiento y desarrollo que México alcanzó en otras épocas fue decisivo. Para seguir siéndolo, deberá borrar los errores y los estragos que dejaron administraciones pasadas. Como la de Carlos Salinas de Gortari y, obvio la del actual Presidente Ernesto Zedillo.

La hoy tan penada corrupción minó la salud política del otrora omnipotente organismo. Por lo mismo, no es casualidad que se insistía en aquellas críticas que lo ubican como el ministerio legitimador de la acción electoral, - fraude electoral según la oposición -, y como agencia gubernamental de empleos. 

 

En otras épocas, el PRI estuvo a la vanguardia del sistema, sin detrimento de su absoluta obediencia al Presidente de la República. En la actualidad, el PRI aparece a la zaga de las decisiones gubernamentales. No lo toma en cuenta el Presidente. No obstante, el PRI sigue apoyando la incongruente política económica, pasando por encima de  cualquier sacrificio social; incluso llega a respaldar la entrega de posiciones políticas que no se ganaron en las urnas electorales, como fue la reciente entrega de Pachuca, capital del Estado de Hidalgo, a cambio de que Acción Nacional no cuestionara la política económica del actual régimen. 

El desgaste de sus formas y métodos es evidente, la popularidad del PRI decrece vertiginosamente, casi a la misma velocidad que disminuyen sus fuentes de financiamiento. Al PRI, también se le hace culpable de todos los males que aquejan a la nación y, lo más cómico, lo acepta. Como si en México no hubiera 10 gobernadores de oposición. 

El discurso de los partidos de “oposición” sigue nutriéndose de sus errores y más que ofrecer alternativas propias, sólo es el beneficiario de ellas en las urnas electorales. Como ejemplo de ello se pueden citar los casos de: las dos Baja Californias, el Distrito Federal, Guanajuato, Querétaro, Jalisco, Tlaxcala, Nayarit y  Zacatecas, entre otros Estados del país que hoy están en manos de la “oposición”. 

Sin soslayar la gravedad de su actual situación, se espera una " resurrección " priísta desde la XVI Asamblea Nacional. Cosa que no ha ocurrido pero que, paradójicamente consistirá en regresar a el replanteamiento de prácticas que en el pasado le dieron al PRI una fuerza inobjetable: mayor vinculación con las masas, con la justicia social, predominio de los criterios políticos sobre los tecnocráticos y una fuerte dosis de " Liberalismo Social ". Esto es, la herencia salinista.  

 

Empero, todo aquello requerirá de " personajes " dotados de carrera partidista y cada vez más cercanos al ideal de encontrar al “tecno-político” que no ha llegado. Y es que, al más cercano que fue Luis Donaldo Colosio quien llevaría de la mano a José Francisco Ruiz Massieu, simplemente lo mataron. 

Tal vez, de no haberle pasado lo que también le pasó al guerrerense, hubiera sido posible que José Francisco Ruiz Massieu se hubiese quedado en México, descartando la posibilidad de incorporarlo al servicio diplomático. La embajada de España podía esperar, ya que se avizoraba en el PRI el inicio de la era de los  " hombres centauro ", gente con perfil técnico, pero más sensible a los problemas sociales y políticos. Las pruebas están a la vista, en estos momento se puede palpar en varios Estados del país el paso de estos hombres, hoy incorporados, como " nuevos políticos " a la campaña del candidato Francisco Labastida Ochoa. Estamos hablando en concreto de cuando menos dos ex gobernadores: Rogelio Montemayor Seguy de Coahuila y Manuel Cavazos Lerma de Tamaulipas, el primero recién incorporado a la dirección general de Pemex y el segundo directamente  a la campaña del candidato presidencial del PRI, Francisco Labastida Ochoa.  

 

Los cierto, a  71 años de fundado, el PRI no está acabado, tiene muchos recursos y seguramente los utilizará este año 2000. Con la nueva tónica que surgió de la reunión de Aguascalientes, teniendo al rejuvenecido Genaro Borrego en la presidencia del PRI,  -  siempre y cuando sean llevadas a cabo y no se queden sólo en el papel como los acuerdos de la XIV asamblea -, es posible que el PRI recupere simpatías, sobre todo en algunos sectores de la población que, aunque no comparten del todo sus orientaciones, todavía lo prefiere en el poder, antes que verse en manos de los neopanistas o perredistas .Y es que, dicen millones de mexicanos: “preferimos la corrupción del PRI, a la falsa honestidad del PRD y de Acción Nacional”  

 

La necesidad de cambios profundos en el sistema político de México es tangible. Los estudios que se hagan actualmente en torno a todos los partidos políticos son coincidentes: es urgente un replanteamiento de todos ellos, para que los Institutos Políticos en México no sigan caminando de espaldas a la sociedad. Esta situación ya alcanzó al PRI y tocó al PAN y PRD. De ahí que las próximas reformas priístas deban darse en los hechos, alejadas de toda retórica discursológica. 

Por lo álgido del momento y en vísperas de " la llegada del elegido del señor ", el Revolucionario Institucional tenía que aplicarla en el corto plazo, - cosa que no hizo - antes del próximo "arribo presidencial ", que fue el último para Don Fidel y, por lo mismo, 

Así se dijo y así sucedió. La estructura sectorial en donde poca relevancia tuvo en el campesinado Hugo Andrés Araujo, fue y seguirá siendo poco sólida para sacar adelante a ese " técnico político" dado que los empresarios, las grandes corporaciones y otras fuerzas políticas, siguen teniendo presencia y fuerte peso específico en el sistema político de México. Por lo mismo, para contrarrestar la fuerza de las transnacionales que apoyan al candidato del PAN Vicente Fox, el candidato del PRI, Francisco Labastida, debe ser arropado con un carácter " popular " y una propuesta real de cambio hacia la sociedad. 

 

Aun cuando existen voces al interior del priísmo que dudan que la estructura de su partido esté en condiciones de adaptarse a la nueva realidad, debe buscarse una vez más la unidad dentro de la heterogeneidad, como ocurrió al nacer el PNR. En este nuevo " pacto social " deberán establecerse nuevas alianzas y seguir una estrategia de acercamiento hacia los grupos y las personas capaces de influir en las masas. 

El PRI, en la mayor encrucijada en su historia, no puede seguir eludiendo los cambios. Amoldarse a ellos, es entender que los actuales ideólogos del priísmo tienen la visión correcta: el PRI, debe ser un partido como tantos otros, autofinanciable y por demás independiente del gobierno. Capaz de aceptar perder una elección presidencial o más gubernaturas  y decidido permanecer en el juego de partidos en busca del poder, a pesar de haber sido un partido que surge del mismo. 

 

Las próximas acciones priístas deben ser sólidas, contundentes y cargadas de una enorme credibilidad. Sobre todo después del “oso democrático” que protagonizaron en 1999,: Francisco Labastida, Manuel Bartlett, Humberto Roque y Roberto Madrazo, en lo que se puede “bautizar” como el preámbulo del gran fraude electoral que se avecina en el año 2000. 

Así es, los cambios en el PRI no pueden tener una efímera existencia sexenal. 

 

 

.   .   .   felipemoreno.com

 

 

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