MUSICA MEXICANA EN ESTADOS UNIDOS
VENTANAS DE LA MUSICA
La música abre ventanas. Quien escucha rock en inglés en un barrio estilo la Condesa o Coyoacán, ya sea en la Ciudad de México, Sao Paulo, Madrid o Buenos Aires, lo que está haciendo en realidad es abrir una ventana que mira a Nueva York, a Los Angeles, a Londres. A cualquier ciudad de Estados Unidos o Europa.
La música abre ventanas para asomarse a ver -y espiar- otros estilos de ser y vivir, aproxima distintas culturas de forma increíble. Sin importar la distancia. Los acordes y los ritmos que flotan en el aire se transforman en ventanas para apoyar los codos y soñar con la promesa de lo que está al otro lado, con ese otro lugar de donde proviene la música.
¿Qué está del otro lado?
Depende de la ventana que se abra con la música que escuchas. Cada música abre su ventana. Dime que escuchas y te dire hacia donde estás mirando: ¿Rock, bossa-nova, tangos, pop, flamenco, salsa, bolero, sones, ballenatos... o música grupera, bandas y mariachis?
A PROPOSITO DE LA MUSICA MEXICANA EN ESTADOS UNIDOS
Ahondemos un poco sobre la música que escuchan los mexicanos "legales" e "ilegales" que viven en Estados Unidos, y lo que significa como presencia cultural.
La música en el exilio es un elemento mágico que abre una ventana directa a lo que se pertenece. Es una ventana que mira de frente a los sitios entrañables que permanecen en los ojos y la memoria de cada emigrante que por una u otra razón tuvo que partir.
Sin importar lo adaptados o desadaptados a los nuevos lugares y estilos de vida, la música le permite a cualquier emigrante un grato respiro. Desdibuja por instantes el entorno actual y permite que aflore lo que lleva dentro: Corre una cortina que ve hacia patios de tierra con macetas, jardines repletos de flores, parcelas y milpas, rios y montañas. La música es junto con la comida, el rasgo más fuerte de la mexicanidad en el exilio. Se recuerdan aromas, sabores y sonidos. Flota el aroma del ponche, el mole, las tortillas recien hechas en comal, los platillos preparados en cazuelas de barro, mezclándose con sonidos de bandas, acordeones, guitarras y marimbas que se unen a voces familiares, ladridos de perros a lo lejos, campanas que repican en iglesias llamando a misa y alguno que otro llanto de niño arrullado por canciones de cuna de su madre.
La música aventura imagenes cinematográficas de la historia personal. Surgen esas casas que se conocen de memoria, esas calles, esas ciudades y esos pueblos. La música es presente y es memoria. La música es futuro y es promesa.
La música de los mexicanos en el exilio se canta en lengua materna, no importa cuanto se domine el ingles, ni cuantos años hayan pasado desde que dejaron México. No existen razones chauvinistas ni ladinas en esto... siguen escuchando música en español sencillamente porque asi abren la ventana que ellos desean, una ventana que mira hacia donde la gente habla en ese idioma, para reconocer lo que dejaron y siguen extrañando. Lo que quisieran volver a ver, o al menos a lo que emociona su sentidos.
¿QUE VIVA LA MUSICA GRUPERA? ¡QUE VIVA, QUE CARAY!
Las primeras ocasiones que escuché música grupera en Nueva York y Chicago, confieso que no pude dejar de sentir cierta comezón y horror. Esas canciones abrían ventanas hacia donde yo casi nada veía. Pero poco a poco comprendí que esos ritmos abrían una ventana al recuerdo entrañable de millones de mis compatriotas.
Hoy día cuando escucho esta música, veo que genial es que estos paisanos abran ventanas y corran cortinas por todas partes para que se asomen los estadounidenses a México.
De forma melodiosa imponen la realidad, aún quienes tratan de soslayarlo, no pueden evitar estar cada vez más conscientes de que existe el país de la frontera sur. Y consiguen lo que ninguna compañia disquera puede soñar... logran hacer oir su música grupera, bandas y "quebraditas". Abren ventanas.
Con su música abren ventanas y ventanas y más ventanas por todas las ciudades del gran imperio occidental... entre las calles nevadas de Nueva York o de Chicago en pleno enero... entre la agitación de Wall Street, Times Square, la Quinta Av, y la Av. Michigan...entre los edificios del Capitolio y la Casa Blanca en Washington, aquí, allá, en todas partes de este país ejercitos de mexicanos que trabajan en cafeterías, restaurantes, tiendas de esquina, servicio de lava-autos, florerías, etc... abren la ventana de su música y la mezclan con el rock, el blues, el jazz, el pop, el country.
Y así se comprueba de nuevo: El pueblo lo hace todo. El pueblo lo hace todo. El pueblo lo hace todo. Millones de mexicanos humildes están haciendo día con día lo que ni la diplomacia, ni el gobierno ha podido, estan abriendo puertas parar entrar por enfrente, conquistando espacios, conmoviendo, haciéndose notar, haciéndose querer, haciéndose extrañar. Ganado con muchísima dificultad su propio espacio en este imperio.
¿Y tú qué ventana abres con tu música?