FRANCISCO I. MADERO
[1873-19131
Revolucionario

Nació el 20 de octubre de 1873 en la hacienda de El Rosario, municipio de Parras de la Fuente, Coahuila, siendo hijo del rico industrial y comerciante don Francisco Madero y de doña Mercedes González de Madero. Estudió en su pueblo natal, terminando la instrucción primaria en el colegio que los jesuitas tenían establecido en Saltillo; pasó luego a la Escuela Técnica de Agricultura de Berkeley, California, en los Estados Unidos de América, y juntamente con su hermano Gustavo marchó más tarde a Francia, donde hizo estudios comerciales, en el Liceo de Versalles.

En 1893 regresó a México, cuando tenía 20 años de edad, para ponerse al frente de sus negocios en San Pedro de las Colonias. Era pequeño de cuerpo y desmedrado, pero con la vida en el campo se robusteció, llegando a ser un atleta de la equitación y la natación. Impulsó grandemente los cultivos de algodón, en la región coahuilense; estableció escuelas, un colegio comercial, un comedor público y gratuito y un hospital, celoso siempre de ayudar a los trabajadores y campesinos a mejorar sus vidas. Escribió un folleto sobre el riego en la región lagunera, otro de comentarios literarios sobre el poema hindú Bhagavad-Gita, y otros escritos.

En 1905 comenzó sus actividades periodísticas y políticas, fundando clubes antirreleccionistas y haciendo jiras de propaganda. Fundó el Club Benito Juárez, en el cual trabajó afanosamente por establecer un gobierno representativo de la voluntad popular y de los intereses del pueblo. Escribió artículos de oposición en los periódicos de don Victoriano Agüeros, y publicó un libro, La Sucesión Presidencial, en el que hizo una dura crítica de la perpetuación del general Díaz en el poder. En 1909 organizó el Partido Antirreeleccionista, que lo postuló para presidente de México.

Habiendo sido desechada la votación que en su favor le dio el triunfo, Madero proclamó el Plan de San Luis Potosí, el 5 de octubre de 1910, llamando al pueblo de México a la rebelión armada contra la enésima imposición de Díaz, señalando el 20 de noviembre siguiente para que estallara la revolución. Ésta se efectuó en varios lugares del país, especialmente en Puebla, Veracruz y Chihuahua, y al comprobar Díaz que no contaba ya con las fuerzas suficientes para someter a los rebeldes, renunció a su puesto, el 25 de mayo de 1911, dejando como presidente interino al licenciado Francisco León de la Barra, quien convocó a elecciones.

Madero triunfó como presidente y Pino Suárez como vicepresidente, por lo que tomaron posesión de sus puestos a fines de 1911. Sin embargo, hubo algunos levantamientos en el país, contra su gobierno, hasta que en la misma ciudad de México se pronunció el general Bernardo Reyes, que fue sometido y encarcelado en Santiago Tlatelolco. El 9 de febrero de 1913, en Tlalpan y Tacubaya se rebelaron los generales Félix Díaz y Manuel Mondragón, quienes libertaron a Bernardo Reyes y trataron de deponer a Madero. Reyes fue muerto frente al Palacio Nacional, por la guardia de Madero; pero Díaz y Mondragón se apoderaron de la Ciudadela, desde la que desencadenaron los ataques al Palacio, durante la llamada Decena Trágica.

Madero encomendó las tropas que habrían de defenderlo, al general Victoriano Huerta, quien lo traicionó, poniéndose de acuerdo con los sublevados. Madero y Pino Suárez fueron aprehendidos y puestos presos en el mismo Palacio Nacional, donde se habían guarecido. Por órdenes de Huerta, fueron sacados de allí, la noche del 22 de febrero de 1913, para ser llevados a la penitenciaría del Distrito donde, siguiendo las órdenes del propio Huerta, sus conductores los asesinaron a balazos, en las tapias de la penitenciaría. Huerta se adueñó entonces del poder público, usurpando por algún tiempo la silla presidencial.