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La observación que el hombre hacía de los cambios ocurridos en la naturaleza lo llevó
a comprender cómo a lo largo del año había una temporada de secas y otra de lluvias, es decir,
de vida y muerte en un ciclo constante. De allí que los conceptos duales estuvieran estrechamente unidos y
representados en muchas manifestaciones artísticas de las épocas más tempranas. La dualidad vida-muerte se expresaba mediante un rostro con la mitad viva y la otra descarnada, o por medio de dos cabezas. El calendario y el culto a los dioses a lo largo del año eran otra manera de expresar esa dualidad, donde quedaban plasmadas las necesidades más apremiantes del hombre antiguo: la agricultura como la vida y la guerra como expresión de la muerte misma. |