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Vaso maya con numerales
Recipiente de cerámica en el que vemos dos bandas diagonales con cinco glifos cada una. Entre los pueblos mesoamericanos se desarrolló un sistema glífico que les permitió plasmar fechas, números, días, meses,
años,
nombres y acontecimientos relevantes en muros, esculturas y cerámicas. |
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Numeral Ollin-Técpatl
En esta pieza vemos la fecha 8-Cuchillo de sacrificio y el símbolo del movimiento, llamado Ollin. Ambos signos forman parte del sistema calendárico. |
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Altar de los cuatro soles
En cuyas caras se observan los cuatro soles que antecedieron al Quinto
Sol que se creó en Teotihuacan. |
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Xiuhmolpilli
Los glifos que decoran este atado de cañas tienen relación con el sol. ya que el 2-Caña es la fecha del nacimiento del dios solar y de la guerra, Huitzilopochtli, en tanto que el 4-Movimiento se relaciona directamente con el Quinto
Sol,
que alumbra al hombre nahua. |
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Numeral
Numeral 3-Técpatl o Cuchillo de sacrificio junto al cual vemos el 12-Cuetzpallin o Lagartija. |
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Numeral 1-Águila
Bloque que representa el numeral 1-Cuauhtli o l-Águila. El
calendario mesoamericano en general y nahua en particular tenía
dos series: el del año solar o Xihuitl de 360 días
más cinco días nefastos y el Tonalpohualli
de 260 días, que era la cuenta de los días y los destinos formado por 18 meses de veinte días, cada uno tenía el nombre de un ave, animal o cosa. |
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Flor de cuatro pétalos
Escultura que muestra una flor de cuatro pétalos con un
chalchihuite o piedra verde al centro, que significan los cuatro
rumbos del universo. |
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Numeral 3-Caña
Lápida con fecha calendárica 3-Ácatl o
"caña". Posiblemente corresponda a la conquista de
Zapotlán, Oaxaca, en el año 1495, por los
mexicas. |
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Coyote
En su pecho lleva el numeral 2-Caña. |
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Lápida del glifo del año mixteco
Sacerdote que luce un tocado compuesto por el símbolo del año solar -un trapecio con el rayo solar- y en su mano lleva un elemento utilizado en una ceremonia relacionada con la medición del tiempo. |
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Personaje de las tres caras
Escultura que refleja el paso de la vida misma. Al centro se observan las
facciones de un hombre joven; a sus lados se encuentran las mitades del rostro de un anciano, que a su vez está enmarcado por la faz de un hombre con los ojos cerrados, que representa a la muerte.
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