Sala 4 El ritual y las ofrendas * El alimento de los dioses


El ritual fue fundamental para los pueblos prehispánicos. En ocasiones era la representación de un mito o estaba relacionado con festividades y ceremonias. Desde el nacimiento hasta la muerte, a lo largo del año o para celebrar un acontecimiento, el ritual era parte esencial de las ceremonias por medio del cual el hombre rendía culto a los dioses. Los templos, las grandes plazas, la casa, todos ellos eran espacios de mayor o menor sacralidad en los que el hombre expresaba, a través del ritual, su vínculo con lo sagrado.

El autosacrificio se celebraba en la intimidad, como un acto personal de comunicación con los dioses, cuya costumbre era generalizada entre toda la población. Se llevaba a cabo perforándose partes del cuerpo con puntas de maguey o punzones de hueso. que eran encajados ya ensangrentados en unas bolas de heno llamadas zacatapayoli y todo lo cual quizá era guardado en las cajas ceremoniales llamadas tepetlacalli, para ofrenda a los dioses.

El sacrificio humano se celebraba con una piedra de sacrificios, un cuchillo de pedernal y un recipiente para ofrendar los corazones, llamado cuauhxicalli. Revestía gran importancia ya que era la manera de que a la muerte siguiera la vida tal como ocurría en la naturaleza, en la que a lo largo del año había una temporada de secas donde las plantas morían, y una temporada de vida, en que la lluvia hacía renacer los frutos de la tierra, como parte de un ciclo constante. De esta manera el hombre ofrendaba lo más preciado, la sangre y la vida misma, para que a través de la muerte surgiera la vida. El concepto de dualidad, tan importante en el mundo prehispánico, proviene de esta realidad presente en la naturaleza. ¿Culto a la muerte?, más bien culto a la vida... a través de la muerte.






Piezas Exhibidas




  • Piedra de sacrificio
    Piedra de sacrificio llamada téchcatl. En la parte superior muestra una serpiente ondulante y bicéfala.

  • Cuchillo de sacrificio
    Cuchillo de sacrificio compuesto de un pedernal de sílex y empuñadura de madera. El corazón y la sangre de los sacrificados eran el tesoro más preciado que un ser humano podía entregar a su dios.

  • Cuauhxicalli
    Recipiente ceremonial llamado cuauhxicalli, con decoración de cráneos y una bola de heno en el interior.

  • Cuauhxicalli con flores
    Cuauhxicalli o "Jícara de las águilas" en las que la divinidad bebía la sangre de los sacrificados en su honor.

  • Corazón
    Escultura en piedra verde que representa un corazón humano. El corazón era el símbolo del alma y por lo tanto lo más preciado que podía obsequiarse a los dioses.

  • Maquetas
    Grupo de maquetas que muestran las características arquitectónicas de los templos aztecas.

  • Brasero
    Brasero para la quema de copal en las ceremonias a los dioses. El copal es una resina de árbol, aromática, de connotación sagrada.

  • Lápida del autosacrificio
    Relieve en el que se aprecia a un sacerdote ricamente ataviado que hace una ceremonia de autosacrificio con un punzón que lleva en su mano. El autosacrificio era una ceremonia que se practicaba con gran solemnidad, pero como un acto individual, íntimo y de comunicación divina.

  • Zacatapayoli
    Escultura que representa un zacatapayoli o "bola de heno" en la que se encajaban los punzones ensangrentados del autosacrificio, como ofrenda a los dioses.

  • Punzones para autosacrificio
    Punzones para celebrar el autosacrificio, que se llevaba a cabo perforando determinadas partes del cuerpo, como los lóbulos de las orejas, la lengua, las pantorrillas, los brazos y los genitales.

  • Tepetlacalli
    Tepetlacalli o caja de piedra en la que se depositaban los instrumentos del autosacrificio, como los punzones y las bolas de heno.

  • Teponaxtli
    Teponaxtli o tambor horizontal de madera cuya decoración es un felino y el perfil de patos a los costados. La música era importante en la celebración de ritos y ceremonias.

  • Tlapanhuéhuetl
    Tlapanhuéhuetl o tambor vertical. La escena principal de su decoración es un águila de alas extendidas que sostiene con su pico el símbolo de la guerra Atl-Tlachinolli o "Agua quemada".