|
En sentido vertical, el universo se componía por el nivel celeste y el inframundo.
El primero estaba formado por trece cielos, los iniciales relacionados con astros como la Luna,
las estrellas, el Sol, Venus, los cometas, o lugar del giro, y los dos siguientes con colores.
Sigue el lugar de las tempestades, del noveno en adelante, eran cielos en que habitaban las deidades
siendo el último el Omeyocan o lugar de la dualidad. Al inframundo iban quienes morían de muerte natural. Había que pasar por ocho lugares llenos de peligros para llegar, finalmente, al Mictlán, el noveno y más profundo de ellos. Atravesaban un río, dos cerros que chocan entre sí, la culebra que guarda el camino, el lugar de la lagartija verde, pasar por ocho páramos, atravesar ocho collados, el lugar del viento frío de navajas, cruzar un río y llegar al Mictlán, donde habitaban Mictlantecuhtli y Mictlancíhuatl, dualidad de la muerte, en equilibrio con la dualidad suprema que habita en el Omeyocan. |