El vértice sagrado * El espacio vertical


HUEHUETÉOTL

Cuicuilco. Preclásico Superior
Cerámica
12 x 6.7 cm
MNA, INAH, México, D.F.
[10-2061]


Procedente de Cuicuilco es esta figura en barro del dios viejo y del fuego, Huehuetéotl. Es una de las representaciones más antiguas que se conocen de este dios anciano, encorvado y sedente que lleva un enorme brasero sobre la cabeza.

No es de extrañar que la deidad represente, en cierta forma, el volcán cuyo cráter arroja fuego a manera del brasero que porta encima de él, ya que Cuicuilco debió de vivir la actividad volcánica, con todas sus consecuencias (temblores, cenizas, lava), de un pequeño volcán que se encuentra el sur de la actual Ciudad de México, el Xitie. La erupción de este volcán acabó con el asentamiento de Cuicuilco, teniendo sus pobladores que emigrar a otros lugares como Teotihuacan, en donde nuevamente vemos la figura de Huehuetéotl hecho en piedra y con los mismos elementos que le son característicos.

Aún hoy día puede verse el gran basamento circular que debió de constituir el templo principal de Cuicuilco con sus dos rampas de acceso a la parte superior. Otros monumentos también se encuentran en el sitio, como el edificio de lodo y algunos con planta cuadrada.

Un dato importante es que este dios habita el centro del universo y uno de sus símbolos es la figura cruciforme con sus cuatro lados, que simbolizan las cuatro partes o rumbos del universo. EMM