Los dioses de la vida * El alimento de los hombres


QUETZALCÓATL

Mexica. Postclásico tardío
Piedra (basalto)
70 x 49 x 44 cm
Museo Arqueológico de Apaxco. Instituto
Mexiquense de Cultura, Edo. de México
[I-10832]


Antes de partir de Tula, Ce-Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl prometió regresar en una fecha 2-Caña. Siglos más tarde, esa fecha coincidiría con la llegada de los conquistadores españoles. Moctezuma II, sabedor de la tradición de esa promesa entendida como amenaza, confundió a Hernán Cortés con el hombre barbado que se suponía era Quetzalcóatl; se dio a la sumisión y a la derrota anticipada ante el supuesto regreso del héroe cultural que cobraría venganza por la traición legendaria de Tezcatlipoca, dando fin a sus sucesores, los poderosos aztecas.

El nombre de Quetzalcóatl encierra en sí no sólo el nombre de un dios con tales características, es decir, con cualidades de ave y serpiente. Encierra también el profundo concepto dual de la unión de los contrarios: el cielo, significado por las plumas de ave, y la tierra por la serpiente.

Esta escultura ovoidal representa a esa deidad dual por naturaleza, con la característica serpiente cubierta de plumas preciosas de quetzal. Enroscada en sí misma, levanta su cabeza, de cuyas fauces abiertas emerge el rostro de un hombre adornado con orejeras y de semblante apacible. La lengua bífida del animal se dibuja con un fino relieve. Esta concepción de la divinidad es también la unión de dos elementos en apariencia contrarios: el hombre y el animal, que se funden entre sí. LC