Los dioses de la vida * El alimento de los hombres


ESPEJO DE OBSIDIANA

Mexica. Postclásico tardío
Piedra (obsidiana)
21.41 ø 18.5 cm
MNA, INAH México, D.F.
[10-229945]


Ya hemos apuntado que uno de los atributos de Tezcatlipoca es un espejo de obsidiana, el cual refleja la noche. Este ejemplar proviene de la colección del Museo Nacional de Antropología.

En su parte superior tiene una pequeña protuberancia con un orificio para poder colgarse; muy probablemente como parte de los atavíos, ya sea del sacerdote que presidía el ritual en honor del dios, o por el joven que vestido como el mismo Tezcatlipoca y que en la fiesta llamada Tóxcatl sería sacrificado. Un año antes de dicha celebración, se elegía a un joven valeroso y apuesto (generalmente un prisionero de guerra).

Durante ese año era enseñado por los sacerdotes en los finos modales de la alta jerarquía; era adorado y celebrado cual si fuera el mismo dios y agasajado por cuatro doncellas que serían sus compañeras un mes antes de la inmolación. Comía y bebía a su gusto y paseaba tocando música de flauta, en medio de un gran júbilo. El día de su muerte y precedido por los sacerdotes que se encargaron de su educación y complacencia durante un año, subía las gradas del templo rompiendo las flautas para, posteriormente, postrarse sobre la piedra de sacrificios con el fin de que le arrancaran el corazón, en un ritual emotivo y doloroso. Su cuerpo deificado no era arrojado por la escalinata, sino conducido a su destino final y la cabeza era ensartada en el tzompantli. LC