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PUNZONES PARA AUTOSACRIFICIO |
Mexica. Postclásico tardío |
Mexica. Postclásico tardío |
Mexica. Postclásico tardío
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El autosacrificio se realizaba perforando
con objetos puntiagudos diversas partes
del cuerpo, como pueden ser los lóbulos
de las orejas, la lengua, las pantorrillas,
los brazos y los órganos genitales. En los
códices que se conservan en la actualidad,
la profusión de dioses celebrando el
autosacrificio hace pensar que era una
práctica muy común pues si ellos lo
hacían, con más razón el hombre que
tiene que retribuir el sacrificio de dios. Esta práctica se efectuaba con gran solemnidad, pero como un acto individual, íntimo y de comunicación divina. Su costumbre era generalizada a toda la población y los instrumentos de autosacrificio, así como el material con que estaban elaborados, variaban de acuerdo con el rango social del individuo que lo llevaba a cabo. El humilde macehualli empleaba púas de maguey; al igual que Nanahuatzin, aquel buboso que se arrojó a la hoguera en Teotihuacan para convertirse en Sol. Los objetos hechos de hueso estaban destinados para uso exclusivo de la alta jerarquía civil, militar y sacerdotal. Una vez celebrado el autosacrificio, las espinas de maguey o los punzones ensangrentados eran ensartados en el zacatapoyoli, para ser depositados como ofrendas ante la deidad a la que se dedicaba tal acción. Estos instrumentos proceden de diversas ofrendas excavadas en el recinto del Templo Mayor: un punzón de hueso de águila, localizado en la Cámara III, al norte de la plataforma de la etapa constructiva IV, data del año 1454. Otro punzón de hueso de águila, localizado en la ofrenda 70, lado oeste del acceso principal (Templo de Huitzilopochtli) de la etapa constructiva VI, está fechado hacia 1500. El punzón de mantarraya, ofrenda C. perteneciente a la etapa constructiva VII del patio norte del recinto y data del año 1519. LC |