HOMBRE MAYA RECOSTADO
Maya. Postclásico temprano
Piedra caliza
135 (largo) x 86 x 56 cm
Museo de Sitio de Chichén Itzá INAH, Yucatán
[10-569277]
Esta escultura maya es conocida
familiarmente como Chac Mool por el
hecho de que el personaje está recostado.
La posición que guarda no es la
iconográficamente aceptada
menos en un mundo donde la libertad de
expresión artística era una quimera, pues
el concepto de arte como tal para halagar
a los sentidos no existía, sino que
respondía básicamente a las necesidades
del culto de las teocracias mesoamericanas y a determinados
cánones estéticos. De tal modo, el Chac
Mool nace y se desarrolla a través
del periodo Postclásico con formas
tradicionalmente aceptadas, con las
variantes de estilo que le imprimió cada
cultura, pero siempre sobre la base de un
mismo esquema al que haremos referencia
posteriormente en la figura 106. De
acuerdo a este planteamiento, la soltura de la posisión que guarda este personaje
es de una naturalidad inaudita, que la
figura de Chac Mool tradicional no logra
alcanzar. Recostado sobre sus caderas,
torna el torso hacia arriba a la altura de la
cintura, descansando parte de la espalda
sobre la base; uno de sus brazos recarga
el codo en la superficie de la misma para
finalmente posar la mano sobre el vientre.
El otro brazo se halla paralelo a su
costado. Los hombros se posicionan
levantados y suspendidos y su cabeza está volteada de perfil al
torso; es decir, toda la figura se sitúa en franco decúbito
lateral derecho. La cabeza se encuentra
adornada por un sencillo tocado y en su
cara luce la tradicional nariguera tubular.
Lleva así mismo un collar, muñequeras,
ajorcas y sandalias. La aparente desnudez
del hombre refuerza la sensación de
naturalidad y el movimiento logrado por
los giros del cuerpo evocan cuando el
jugador de pelota se tiende en el suelo con
agilidad para no permitir que la pelota
caiga al suelo. Otra figura en similar
posición se encuentra localizada en
el ex-templo de San Juan, en Mérida,
Yucatán. LC
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