El espacio cósmico * El juego de pelota


JUGADOR DE PELOTA DE CUICUILCO

Cuicuilco. Preclásico medio
Cerámica
9.7 x 4.5 cm
Museo de Sitio de Cuicuilco, INAH, México, D.F.
[10-131 149]


El juego de pelota formó parte de los complicados rituales que tiñeron la vida religiosa de los pueblos prehispánicos.

De tradición ancestral, el Juego de Pelota es uno de los muchos rasgos culturales que permitieron a Paul Kirchhoff unificar el vasto territorio que abarca desde el centro de la República Mexicana hasta Centroamérica, bajo un mismo término: Mesoamérica. Inclusive se han encontrado canchas de Juego de Pelota en el sur de Estados Unidos, lo que demuestra que el juego rebasó las fronteras culturales de la América media. El tlachtli, como se le conoce en lengua náhuatl, no era practicado como un mero deporte.

Trascendió a un plano casi mítico, en el que el juego mismo era la representación teatral de una gran guerra cósmica entre los poderes nocturnos y diurnos, inmersa en la concepción dual prehispánica de la lucha de los contrarios, los opuestos. Sobre la antigüedad de esta actividad ritual nos habla la representación del jugador que lleva una pelota en la mano proveniente de Cuicuilco, es decir, hablamos de una pequeña escultura manufacturada en un periodo de hace 700 años, aproximadamente. La boca está entreabierta y sus grandes ojos son simulados por líneas incisas características de la época preclásica. Por medio de la técnica del pastillaje se marca la cabellera y el tocado, es decir, son aplicaciones del mismo barro; lo mismo que el cinturón o protector característico de los jugadores de pelota y la pelota misma.

El nacimiento del Juego de Pelota se remonta mucho más atrás, entre 1 500 a 1 000 años a. C., durante el desarrollo de la civilización olmeca de La Venta, en el Preclásico Interior; cultura nacida entre selvas huleras, que proveían el látex para manufacturar las pelotas. LC