El vértice sagrado * El espacio vertical


ADOLESCENTE AZTECA

Mexica. Postclásico tardío
Piedra
55 x 20 x 15 cm
MNA, INAH, México, D.F.
[10-1121]


Escultura en pie de un adolescente desnudo con el miembro erecto y con las manos en posición de portar algo.

La talla magnífica nos permite observar las proporciones del hombre nahua y recordar que dentro de aquel universo de símbolos y deidades, el hombre fue el centro fundamental y el motivo de la lucha entre los dioses, que de esa manera trataban de perdurar la presencia del hombre en la tierra, en Tlatícpac.

Cuatro fueron los Soles o intentos de los dioses por crear al hombre a través de otras tantas luchas, de alternancias en que un dios intentaba hacer al hombre y al alimento que habría de sustentarlo. Correspondió finalmente a Quetzalcóatl bajar al mundo de los muertos, al Mictlán, para buscar los huesos de los antepasados y de esta manera lograr formar al hombre con la unión de los huesos y de la sangre que el dios, por autosacrificio, saca de su miembro. Será el mismo Quetzalcóatl quien mediante argucias penetre al interior del cerro de los mantenimientos, el Tonacatépetl, en donde se guardan los granos de maíz por los tlaloques, ayudantes del dios Tláloc, para así entregarlo a los hombres.

Fue el hombre, pues, el motivo por el cual los dioses pelearon y se sacrificaron para que el Sol alumbrara a la Tierra. Esto se logró en Teotihuacan, en donde surgirá el Quinto Sol, el Sol del hombre nahua. EMM