JAGUAR ECHADO
Mexica. Postclásico tardío
Piedra (andesita)
26 x 44 x 40 cm
MNA, INAH, México D.F.
[10-81642]
El culto al jaguar se remonta a los
orígenes de la cultura misma. Los olmecas
fueron llamados la "cultura del jaguar",
pues una de las características formales
que los distinguieron son los rasgos
felinos que se manifiestan en las
representaciones humanas. Llamado
ocelotl, los aztecas ubicaron a este felino
dentro de uno de sus más importantes
mitos, el de la creación del Quinto Sol.
Tras el sacrificio de Nanahuatzin y
Tecuciztécatl, narrado en la figura 54 y
después de haberse arrojado al fuego
también el águila, un ocelotl la sigue
y por ya no encontrar avivado el fuego
sagrado, salió con su piel manchada.
Esta representación muestra a un felino
echado, con las caderas ligeramente
levantadas y una de sus patas flexionada
hacia arriba. Sus patas delanteras se hallan
una junto a la otra, mostrando sus filosas
garras. La cabeza tiene el hocico entre-
abierto evidenciando sus dientes. Muestra
oquedades en los ojos que posiblemente
tuvieron incrustaciones para simularlos.
Su piel manchada se manifiesta por medio
de un excelente trabajo escultórico que
devastó la superficie de la obra con
pequeños círculos texturados diseminados
por todo el cuerpo; al igual que la figura
151 se encuentra semidescarnada. LC
|