HUEHUETÉOTL
Mexica. Postclásico tardío
Piedra (basalto)
66 x 60 x 56 cm
Museo del Templo Mayor, INAH,
México, D.F.
[10-212978]
Como hemos visto, Huehuetéotl, el dios
viejo o del fuego, está considerada como
una de las deidades más antiguas. Con el
paso del tiempo fue adquiriendo atributos
o adornos de acuerdo a la época y el estilo
de cada cultura. Ya con los aztecas, el
brasero característico ha perdido su
función original y sólo se le representa
esquemáticamente, como un símbolo. Aún
así la esencia primigenia sigue presente,
alcanzando representaciones en piedra de
manufactura extraordinaria, como la pieza
que mostramos hecha en basalto
representado a la manera teotihuacana,
pero con un claro estilo mexica. En
términos generales las características
constantes están presentes, por lo que
resaltaremos sus ornamentos, de los que
sobresalen dos grandes orejeras circulares,
un collar y brazaletes de tres hileras con
cuentas grandes y redondas, un pectoral
semirrectangular que se posa sobre el
máxtlatl y elaboradas sandalias. Sobre su
espalda - a la altura de los hombros -
está un penacho circular de plumas y a lo
largo, como parte del atuendo, cae una
ancha franja dividida en tres secciones
con elaborados diseños, entre los que se
encuentra el signo calendárico "11-Acatl".
Esta representación quizá es una simbiosis
de más de una deidad, ya que en su rostro
lleva elementos relacionados con Tláloc,
como son las anteojeras y una placa
rectangular en la boca, de cuyos extremos
sobresalen dos colmillos. En los codos y
rodillas se representan mascarones con
grandes dientes agudos, y que al parecer
significan el paso al inframundo, siendo
similares a los que adornan a las otras
deidades, como el mismo Tláloc,
Coyolxauhqui y en ocasiones a
Tlaltecuhtli, entre otros. La representación
esquemática del brasero presenta cuatro
símbolos formados por círculos y dos
lengüetas que los flanquean, elementos
que se alternan con cuatro pares de barras.
En la parte superior del disco, donde
antaño estuviera la oquedad del brasero,
se encuentra un diseño de caracoles
rodeados por remolinos de agua y todo el
esquema está circundado por pequeñas
plumas. Como se advierte, la escultura
manifiesta una combinación de símbolos
relacionados con el fuego, el agua y la
muerte.
Esta escultura fue localizada en el
patio norte del Templo Mayor y data
de 1500. LC
|