LÁPIDA DE CHINOLA
Huasteca. Postclásico
Piedra
100 x 41 x 5.5 cm
MNA, INAH, México, D.F
[10-46686]
Esta lápida procede del cerro de Chinola,
cercano al Castillo de Teayo, en Veracruz,
y presenta problemas de interpretación.
Está ampliamente estudiada desde
principios de siglo en que Seler la
identifica como una Chalchiuhtlicue.
La diosa porta un enorme tocado de
diseño geométrico sobre su cabeza y en
cuya base se observan siete puntos. En el
ángulo superior derecho (al espectador) se
asoma una serpiente por detrás de las
plumas del tocado, que por lógica simetría
aparecería en el lado contrario, mismo
que está destruido. Luce su blusón
terminado en punta; sus elaboradas
orejeras enmarcan el impasible rostro de
la divinidad, cuyas delicadas manos se
posan sobre el pecho. En la parte inferior
del bloque se trabajó la representación de
la tierra, por medio de una gran boca
abierta y de la que emerge la diosa.
La
cara invertida del monstruo de la tierra
tiene sus ojos enmarcados por sendas
cejas y por su labio de doble banda
asoman los dientes. Seler interpreta esta
escena como el agua que emerge de la
tierra. En la parte posterior, se encuentra
el relieve de cuatro personajes recostados
de perfil, sobrepuestos unos a otros como
si fueran cayendo, cuyos atavíos se
componen de penachos de plumas largas,
orejeras, faldellín con cinturón de plumas
en la parte posterior, pectoral en forma de
disco, brazaletes y ajorcas. Cada uno
de ellos lleva en su mano derecha una
sonaja chicahuaztle propia de las deidades
del agua y en la derecha una jarra efigie
decorada con una máscara que nos
recuerda los rasgos de Tláloc. Dichos
atributos asocian a estos personajes con
los tlaloques, divinidades menores del
agua. LC
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