El universo de los dioses * El espacio horizontal


TLÁLOC

Centro de Veracruz. Postclásico
Cerémica
150 x 110cm
MNA, INAH, México, D.F.
[10-81361]


Representación policromada del dios Tláloc en la que pueden apreciarse los rasgos característicos de la deidad: las anteojeras que en forma de círculos rodean los ojos; la peculiar nariguera y los largos colmillos que emergen de la boca entreabierta. Porta orejeras rectangulares con colgante al centro, en tanto que el tocado lleva los típicos elementos puntiagudos que vemos presentes en varias representaciones del dios del agua.

Dios de la lluvia y de la fertilidad, Tláloc es, sin lugar a dudas, una de las deidades más representadas en el mundo prehispánico. Sin embargo, también tenía su lado negativo: enviaba las heladas que podían matar a las plantas. Es por eso que el hombre tenía que mantener el equilibrio del poder creador del dios por medio de ofrendas y oblaciones.

En la cultura maya se le conocía como Chac y entre los zapotecas de Oaxaca como Cocijo. Su antigüedad dentro del panteón mesoamericano se remonta al preclásico, lo que no es de extrañar dado que eran pueblos cuya econonía dependía en buena medida de la agricultura. Recordemos que para los mayas el hombre provenía del maíz y en los mitos del centro de México se habla de cómo los granos de maíz eran celosamente guardados por los tlaloques, ayudantes del dios, en el "cerro de los mantenimientos", el Tonalcatépetl.

Por lo impresionante de la figura y la belleza de la misma, esta pieza fue escogida para abrir la exposición dedicada a los dioses. EMM