Rafael F. Muñoz
Del conjunto de narradores de la Revolución Mexicana,
Rafael F. Muñoz es quizá uno de los más merecidamente
afamados. La entrega de Cuadernos Mexicanos que el lector tiene en sus manos
reedita uno de los trabajos menos conocidos del autor norteño: ¿Historia,
novela? Relato de la Expedición Punitiva.
Este pequeño trabajo, que guarda la fidelidad del buen reportaje periodístico
y mantiene el interés de la narración novelada, permitirá
a quien lo lea transportarse a los combates del ejército guerrillero
de Francisco Villa, revivir los momentos de heroísmo y crueldad propios
de la guerra revolucionaria y recrear el ambiente de resistencia del pueblo
mexicano contra la invasión norteamericana que comandara el general
Pershing.
Rafael F. Muñoz, quien nació en Chihuahua en 1899, fue periodista,
funcionario de la Secretaría de Educación Pública y delegado
mexicano ante la UNESCO en 1945. Dedicó su vida a difundir y mantener
viva la tradición de lucha de los villitas derrotados.
Entre 1951 y 1952 ligó su suerte al candidato de la oposición
a la Presidencia de la República y fue organizador de la Federación
de Partidos del Pueblo del movimiento henriquista.
Murió en México, D.F., en 1972, frente a mesa de tertulia donde
jugó dominó los últimos años de su vida.
La Expedición Punitiva
Hace tiempo hice notas sobre lo que he visto y he vivido en los años
candentes de la Revolución. De ellas los historiadores despectivamente
dicen que son novelas y los novelistas despectivamente dicen que son Historias.
De cualquier manera, creo que vale la pena leerlas.
Una nerviosidad callada, pero tirante como la rienda que detiene al caballo
en pleno galope, mantenía alerta el espíritu de todos los mexicanos
en aquellos días de la Expedición Punitiva. Cualquier incidente
trocaba la inquietud en agresividad, y nuevos incidentes, que por fortuna
fueron de menor importancia que el de Columbus, parecían agravar la
situación internacional.
El 7 de mayo, 200 villistas al mando de Plácido Villanueva, que venían
operando en la región de Chihuahua, frontera de Coahuila, cruzan a
caballo el Río Bravo en las inmediaciones de Ojinaga e invaden el distrito
de Big Ben. En su marcha hacia la población de Glenn Springs pasan
por el rancho de un tal Deemer, y lo incendian. Después encuentran
una patrulla de nueve soldados americanos con los que se baten, dando muerte
a cuatro y haciendo dispersarse al quinteto restante. Combaten en Glenn Springs
y en