El doctor José María Gama fue también
el autor de una técnica quirúrgica para la desarticulación
del hombro, muy usada entre los cirujanos mexicanos y que
es perfecta anatómicamente y desde el punto de vista de la
aplicación de un aparato ortopédico, pues no secciona el músculo
deltoides, por lo que queda un muñón perfectamente acojinado,
irrigado e inervado. Al eminente cirujano doctor Francisco
Montes de Oca antes citado y que fue fundador de la Escuela
Médico Militar, se debe una técnica mexicana para la amputación
de la pierna. Otro cirujano mexicano, el doctor Salas, fue
el autor de una técnica para la ligadura de la arteria auxiliar,
que algunos años después llegó de Francia, ligeramente reformada
y con el nombre de "técnica de Friolle y Delmas".
El doctor Regino González, distinguido
urólogo mexicano, fue el primero en introducir la asepsia
y la antisepsia en su especialidad, y el primero o uno de
los primeros, al mismo tiempo que Goodfellow en los Estados
Unidos, en fijar una técnica correcta para hacer prostatectomía
perineal. En los últimos años las aportaciones de la Medicina
mexicana, a la mundial por numerosas, se han dispersado en
congresos y revistas médicas, como el tratamiento de los bloqueos
ventriculares en las fracturas del cráneo, por medio de la
técnica operatoria y la cánula, ideados por el doctor Fernando
Valdés Villarreal.
Otras aportaciones serían: la técnica
para el tratamiento de las heridas, simultáneamente penetrantes
a vientre y tórax, del doctor Eugenio Pérez; en el campo de
la Hematología al aparato propulsor y aspirador para transfusiones,
del doctor Narciso Cosío; los dispositivos para ese mismo
objeto, de Ricardo Kirchner; el de F. de la Torre Vega, el
aparato de José de Jesús González; las técnicas operatorias
en Pediatría del médico mllitar Jesús Lozoya Solis: los adelantos
cardiológicos de Ignacio Chávez; las de Nutriología de Salvador
Zubirán los del cáncer de Conrado Zuckermann; los de Oftalmología
de Raúl Chavira, etcétera.