Al doctor Raúl Hernández Peón cabe un
noble mérito: haber realizado investigaciones de gran importancia
en materia de neurofisiología, y haberlo hecho en condiciones
particularmente adversas.
Nació el doctor Hernández Peón en Mérida,
Yucatán, en 1924, cursó estudios en la universidad de Yucatán
y se graduó como médico cirujano en la Universidad Nacional
de México. Becado por el Public Healt Service de los Estados
Unidos, marchó a la Universidad de California, y allí comenzó
sus investigaciones sobre las bases nerviosas de la conducta.
Hernández Peón fue de los primeros neurofisiólogos
en obtener registros eléctricos de los impulsos sensoriales
en gatos despiertos, con ayuda de electrodos implantados permanentemente
en el cerebro. Así pudo establecer que los impulsos auditivos
que entran en el cerebro despierto, se filtran hasta bajos
niveles del sistema nervioso, descubrimiento que se imponía
a las hipótesis hasta entonces imperantes, en el sentido de
que la selección de los impulsos sensoriales se efectuaba
en la corteza cerebral, en los niveles superiores del sistema
nervioso.
El descubrimiento causó extraordinario
interés en todo el mundo, no sólo entre los neurofisiólogos,
sino también en psicólogos, psiquiatras, neurólogos, neuroanatomistas
y zoólogos, pues arrojó nueva luz sobre los mecanismos cerebrales
de la conducta. De regreso en México, el doctor Hernández
Peón continuó sus trabajos experimentales en la UNAM, y enseñó
sus técnicas no usadas hasta entonces en nuestro país, a un
grupo de investigadores. Pero la falta de apoyo moral y económico
lo obligó a marcharse otra vez al extranjero, aceptando una
invitación del gobierno chileno para dirigir el Instituto
de Fisiología de Concepción.
Luego organizó un Centro de Investigación
Neurológica en la Universidad de Chile, para volver a México
en 1958, reincorporándose a la Universidad Nacional en mejores
condiciones que antes. Dirigió también la Unidad de Investigaciones
Cerebrales de la Secretaría de Salubridad y Asistencia. De
renombre internacional, Hernández Peón fue invitado para dar
conferencias sobre sus trabajos neurofisiológicos a una docena
de países, así como para tomar parte en coloquios o simposios
internacionales, a los que sólo asistieron los 20 o 25 hombres
de ciencia más conspicuos en su especialidad en el mundo.
Sus trabajos escritos son ya clásicos y se les cita en varios
libros de texto y de consulta.