El profesor Javier Romero, antropólogo
físico del Instituto Nacional de Antropología e Historia publicó
una obra sobre las mutilaciones dentarias entre los antiguos
mexicanos, afirmando que las limaduras y las incrustaciones
de los dientes se hicieron en el México antiguo desde 1400
años antes de Jesucristo, hasta principios del siglo XVI,
al acaecer la conquista de México por España. Los mejores
trabajos de mutilaciones dentarias se han encontrado en Yucatán,
Belice, Guatemala, Honduras, Oaxaca, Veracruz, el Valle de
México y Michoacán.
El doctor Samuel Fastlicht, cirujano dentista
radicado entre nosotros precisa esos sitios como los de Monte
Alban, Oaxaca, Teotihuacán, México; Tzintzuntzan, Michoacán;
Isla de Janía, Campeche; cerro de las Masas, Veracruz; Xochicalco,
Morelos y Arbolillo en el Distrito Federal. Ambos autores
concuerdan en sus obras, al afirmar que las mutilaciones dentarias
se ejecutaban en vida a las personas como medida curativa,
como cosa decorativa o por necesidades rituales. Las mutilaciones
se efecutaban en adultos o adolescentes, y sólo muy raramente,
algunas defectuosas causaban trastornos patológicos y la perdida
del diente.
Las incrustaciones dentarias fueron hechas
por artistas médicos, que a la vez fueron dentistas que supieron
hacer las cavidades en los dientes, sin llegar a dañarlo en
su interior, incrustando en ellas fragmentos de jedeita, pirita
y turquesa con la misma habilidad en que los joyeros hacen
tales monturas en sus alhajas. La técnica de preparación de
las cavidades hechas para las incrustaciones, revela un conocimiento
suficiente de anatomía dental, por parte del operador; y los
rellenos así como las incrustaciones, se hacían con gran habilidad.
Otras incrustaciones se hacían de hematita y tenían forma
circular, con superficies externas ya planas o convexas, al
gusto del cliente.
Las limaduras dentarias, mutilación más
sencilla y ejecutada en épocas posteriores, llegó a ser practicada
hasta los albores de la Conquista, y aunque de menor trascendencia
que la incrustación, tiene importancia a la luz de las estudios
antropológicos y médicos. El obispo Landa, de Yucatán dice
que los mayas yucatanenses tenían la costumbre de cortar los
dientes, cosa que consideraban elegante, y que algunas mujeres
ejecucutaban la tarea y limaban los dientes con ciertas piedras
y agua. Algunas representaciones de sus dioses numerales,
demuestran cuán extendida estaba entre los mayas la costumbre
de mutilar los dientes.
El dios solar maya, por ejemplo, se caracteriza
por el diente superior limado, que es perfectamente visible
en su entreabierta boca. Los zapotecas no limaban sus dientes,
pero si los incrustaban con trozos de obsidiana, y lo mismo
hacían los habitantes de Xochicalco cuya cultura fue anterior
a la talteca e irradió ampliamente. Esas incrustaciones estan
todavia hoy en su sitio, en los dientes que han sido encontrados
y conocidos, y a través de los siglos han logrado permanecer
adheridas a ellos. Por su belleza característica, por su forma,
por su ajuste y permanencia en los dientes, esas incrustaciones
se califican perfectas.