El eminente médico Luis José Montaña nació en 1755 en la ciudad de Puebla, y murió en la Ciudad de México en 1820. Fue uno de los médicos más afamados de su tiempo, con proyecciones hacia el futuro de su obra profesional. Siendo un niño expósito, recogido en el hospicio cuna de San Cristóbal, llegó a ser uno de los médicos mexicanos más conocidos y admirados, a partir de 1793, en que se recibió de doctor en medicina en la Real y Pontificia Universidad de México. De allí en adelante desarrolló actividades tendientes a la reforma de sus estudios médicos en México, habiendo participado en la oposición de la cátedra de vísperas, el 19 de agosto de 1801, y fue nombrado luego, por la Universidad, Primer Comisionado para el estudio de las cuestiones botánicas de México.
El discurso en que Mociño sugirió en 1801 la formación de una materia médica mexicana, y el que produjo en 1802 Montaña, sobre el método científico de investigación, hicieron época en los anales de la ciencia americana; y al crearse las llamadas Salas de Observación en los hospitales: Reales de Naturales y de San Andrés, a cargo de Montaña y de Mociño, a mediados de 1801, se formalizó el primer intento que Montaña había hecho, desde 1790, para lograr que las acciones de las plantas mexicanas fuesen estudiadas en los enfermos, en una nueva herboristería médica.
En 1817 publicó el doctor Montaña su obra "paraelectiones", para dar cuenta de las enseñanzas que había estado impartiendo en la cátedra de Vísperas de Medicina, en la Real y Pontificia Universidad de México, y allí desarrolló "la doctrina aforística de las enfermedades", acomodándola a las necesidades de la Nueva España. Hizo también en esa obra muy importantes consideraciones relativas a los principios del arte de curar, que para él no eran sino los de la fisiología que, inspirada en la Física y en la Química, debía progresar gracias al empleo de métodos y observaciones de investigación: la observación fue su mejor aliada.