El doctor Miguel López Esnaurrizar transcribe
en un artículo escrito en torno de lo mexicano en la medicina,
lo que el pensador doctor Germán Somolinos d Ardois dijera,
en enero de 1963, sobre tan interesante tópico. Uno de sus
párrafos dice lo siguiente: "el movimiento actual no
es una nueva teoría importada que se adapta, mejor o peor
a nuestro medio. Por lo contrario, se trata de una manera
de pensar propia, encaminada al crecimiento auténtico del
valor en México dentro de la cultura universal. En ella, el
pensador se enfrenta a la realidad mexicana sin timidez ni
ocultaciones, sin sentimientos de inferioridad complejos de
hiperestimación para valorar los hechos: el conjunto histórico
de todas las aportaciones, pequeñas y grandes o adaptadas,
que al enlazarse constituyen la expresión genuina de la realidad
mexicana".
El Doctor López Esnarurrizar agrega que
uno de los genuinos aspectos más generales e importantes,
no es siquiera exclusivo de la medicina, sino se liga naturalmente
a la filosofía general. Lo mexicano en la filosofía es todo
aquello que conforma el pensamiento nuestro, tan original
y propio, que tratamos anteriormente y en cuyas aportaciones
encabezan la lista Samuel Ramos y Antonio Caso. Este último
es quizá quien mayores influencias logró de México sobre el
mundo entero, con su victoriosa batalla contra el positivismo
y en favor del espiritualismo.
El espiritualismo constituyó una reacción
contra la ideología de Augusto Comte y Gabino Barreda, que
en la medicina mexicana obligó a estimar lo espiritual, lo
subjetivo: la función sobre la base material o anatómica europea.
Al proclamar el maestro Fernando Ocaranza el pensamiento fisiológico
como fundamental en la medicina, condujo a esta a lo que parece
más importante y mexicano en ella misma: la supremacía de
la función sobre lo simplemente anatómico. Los médicos mexicanos
han estudiado la función mejor que sus colegas de otros países,
hasta en sus más sutiles partes, como la emoción, o en sus
apreciaciones objetivas más ocultas, como la celular, especialmente
de las células nerviosas.
Los estudios mexicanos sobre la celdilla
nerviosa, especialmente en su parte periférica o neurona simpática,
más accesible y dotada de grandes capacidades de sensibilidad
y dirección, ha conmovido al mundo. Las demostraciones de
la transformación de la función sobre la materia y viceversa
tienen consecuencias sugerentes. De las primeras se constituyó
la llamada nueva Patología Funcional, con base en el hecho
de que trastornos funcionales simpáticos podrían producir
dolor "sine materia", diversos trastornos a los
órganos y tejidos que se originan desde la hipertonía a anormal
contracción de una arteria de mediano calibre, con las consecuentes
deficiencias circulatorias.
De esos estudios se determinó posteriormente
el origen de los infartos, los trastornos de funciones secretoras,
la anarquía celular, productora de ciertos tumores. La nueva
medicina fue encontrando medios terapéuticos para prevenir
o curar tales dolencias y malestares. El materialismo reinante
en la medicina del XX, se ha visto conmovido en sus cimientos
por el pensamiento mexicano, y ya son varios los países que
siguen nuestros caminos, buscando en la curación por el espíritu
el resarcimiento de la salud corporal.