Poco antes de terminar el periodo colonial
en México, las ideas de Don Vasco de Quiroga adquirieron nueva
vigencia en los impulsos dados por varias personas para mejorar
los medios de vida de la gente y sus capacidades para ganarse
lo necesario para ello. Don Miguel Hidalgo y Costilla, que
habría de iniciar la guerra de independencia en 1810, creo
a la manera de Don Vasco nuevas pequeñas industrias para mejorar
los pueblos en donde actuó como cura, y artesanías alfareras
y de tejidos, industrias agrícolas y urbanas, nacieron debido
a su esfuerzo, como las que Tata Vasco hizo surgir en Michoacán.
Pero siguió funcionando la caridad privada
en México, así como la religiosa, hasta el año de 1861, en
que el gobierno de Juárez la transformó legalmente en Beneficencia
Pública, como un buen ejemplo para el mundo. En el año 1899
reapareció la Beneficencia Privada, independiente de las Asociaciones
Religiosas y vigilada por el Poder Público; y en esas condiciones,
y hasta 1935, en poco más un siglo de vida independiente,
México había creado 245 hospitales y sanatorios, algunos de
gran capacidad, ochenta y un asilos y 10 montes de piedad,
a razón de dos establecimientos por año. De 1935 a 1964, el
ritmo de creación de los hospitales, asilos, centros de salud
y otros de beneficencia, creció a razón de 5 por año, siendo
en la actualidad nuestro país uno de los que cuentan con mayor
número de ellos en toda Hipanoamérica.
Por lo que respecta a los móviles y finalidades
de la acción asistencial, antes de 1932 la Beneficencia Pública
y Privada no había podido liberarse del antiguo concepto de
caridad o limosna, y su actuación tenía sólo el fin inmediato
de resolver superficialmente los problemas de los necesitados.
Pero de 1932 a 34 el concepto referido tomó un carril nuevo:
los motivos y los fines de la asistencia fueron la solidaridad
y la defensa pública, ya que "la miseria es foco de delitos,
carga económica para la sociedad y peligro de desintegración
social". Entonces se procuró " atender a las clases
desvalidas para satisfacer únicamente las necesidades más
apremiantes y las estrictamente vitales", considerando
que "todo lo que exceda de la satisfacción de necesidades
elementales significa, tratándose de asistencial pública,
lujo".
En 1936 – 37 tuvo otra importante transformación
el concepto de Beneficencia en México, que luego influyó en
el concepto mundial de esas tareas social, llegando a libertar
el espíritu y la técnica restringida que entonces tenía. Se
comenzó a luchar entonces, sin la influencia comunista anterior,
con el fin de "evitar que las causas de debilidad social
que presentan algunos individuos, pugnando por reincorporarlos
al proceso de producción, creándose con tal fin un organismo
de terapia social ". Desde esa época, las labores de
la Beneficencia en México tuvieron cada vez más el carácter
de servicio y trabajo social.