VALENTÌN GÒMEZ FARÌAS
[1781-1858]
Presidente de la República
Nació el 14 de febrero de 1781 en Jalisco, siendo hijo de don José
Lugardo Gómez de la Vara y doña Josefa Martínez y Farías,
ambos españoles. Estudió la carrera de medicina; como alumno,
hizo brillante papel en la literatura. Para perfeccionar sus estudios, leía
obras francesas censuradas, por lo que la Inquisición lo puso en sus
listas negras. Ejerció la medicina en la ciudad de Aguascalientes, donde
en 1820 lo eligieron diputado a las Cortes Españolas; pero prefirió
sumarse a la causa de la Independencia, por lo que levantó un batallón,
que mantuvo con sus propios medios, para hacer la guerra al régimen de
España.
Ayudó a Iturbide a ser emperador; después influyó en la
elección de don Guadalupe Victoria para presidente de la Primera República
Federal. En 1824 resultó diputado al Primer Congreso Constituyente, sobresaliendo
de él por su ideas liberales. Esto lo acercó al general Antonio
López de Santa Anna, al cual ayudó en sus levantamientos contra
los diversos gobiernos a los que combatió. Al renunciar Manuel Gómez
Pedraza, bajo la presión de Santa Anna y Gómez Farías,
éste ocupó la presidencia, por primera vez, del primero de abril
al 15 de mayo de 1833, porque Santa Anna, que se debía haber hecho cargo
del poder, se encontraba enfermo.
Santa Anna lo dejó otra vez en la presidencia, por ausentarse del puesto,
del 2 al 17 de junio del mismo año de 1833; por tercera, del 6 de julio
al 27 de octubre del mismo año; por cuarta, del 5 de diciembre de 1833
al 23 de abril de 1834. Cuando Santa Anna cayó, en 1835, Gómez
Farías fue desterrado al igual que su jefe y radicó en Nueva Orleans,
de los Estados Unidos de Norteamérica, donde tuvo que vender hasta sus
efectos personales, entre ellos una vajilla de plata que llevaba consigo, para
poder subsistir en el destierro, que duró tres años.
Regresó Gómez Farías al país, en febrero de 1838,
siendo recibido con júbilo por sus partidarios; pero de nuevo fue aprehendido,
acusado de conspiración, y enviado otra vez al destierro, en Nueva Orleans,
en donde permaneció hasta 1845. Nombrado vicepresidente, en 1846, con
el gobierno de don José Mariano Salas, ocupó la presidencia, por
quinta vez, del 24 de diciembre de ese año, al 20 de marzo de 1847, estando
ya liberado de la tutela de Santa Anna, por lo que se manifestó abiertamente
liberal, iniciando el movimiento de Reforma, acto que le valió ser llamado
en la historia oficial, "Padre de la Reforma".
Durante su gobierno, asestó rudos golpes a los privilegios de toda especie;
sostuvo que el poder civil es superior al militar; impulsó la educación
pública y abolió la pena de muerte. En 1857 se adhirió
al Plan de Ayutla, que jefaturó el general Juan Álvarez, del cual
nacieron la consolidación del liberalismo mexicano y la Constitución
reformista de ese año. En él fue diputado constituyente, siendo
llevado a hombros a la Cámara, el 5 de febrero de ese año, por
su mal estado de salud.
Murió el 5 de julio de 1858 y oficialmente fue inhumado en el panteón
de San Fernando; pero sus deudos, temerosos de un atentado de parte de sus enemigos,
ocultaron sus restos en el jardín de su propiedad, que estaba en Coyoacán,
en donde permanecieron hasta 1933 en que, con motivo del centenario de la Escuela
de Medicina, fueron exhumados y llevados a la Rotonda de los Hombres Ilustres.