Los pueblos y las Genealogías en el Códice Techialoyan García Granados
Maestra Rosaura Hernández R.
En general, la información existente en el Códice Techialoyan García Granados incluye topónimos escritos en caracteres latinos y que en su mayoría se ubican en el valle de Toluca. Los nombres de los personajes están dibujados en jeroglíficos no interpretados aún. Aparentemente cada gobernante está relacionado con otras figuras humanas por líneas rojas que pueden indicar parentesco derivado de la familia de Xólotl y que van a desembocar en el círculo de señores de Azcapotzalco. Es decir, existen confluencias sanguíneas entre Xólotl y Azcapotzalco teniendo enmedio de esos extremos, pueblos y personajes que conforman el principio del códice.
Derivadas de esas ramas de familias comunes, quedarían las dinastías de los gobernantes de Tenochtitlan y Tlatelolco dibujadas en el "nopal genealógico" que figura como la tercera parte del anverso del códice: personajes y pueblos relacionados entre sí por lazos familiares. Posiblemente se quiso demostrar en esta pintura los derechos ancestrales a la posesión de las tierras, derechos que alegaron los que se consideraban descendientes del caudillo chichimeca, en los siglos de la época novohispana. Al parecer, el documento se confeccionó usando varias fuentes, entre ellas las tradiciones históricas: la del Aculhuacan conservada por Fernando de Alva I xtlilxochitl y la tepaneca expuesta en los Anales de Tlatelolco y la carta que el cacique de Tlacopan escribió al rey de España en el siglo XVI. Los pueblos que figuran en el Códice Techialoyan García Granados abarcan una área geográfica que rebasa los límites del actual Estado de México. El mayor número de lugares se localiza en el valle de T oluca, en las zonas aledañas a las márgenes del río Lerma y en la región conurbada del Estado de México que rodea al Distrito Federal. Otros pOblados se encuentran al sur del Estado de México: Atlatlauhcan, Tenango y Tzompahuacan. En el estado de Guerrero únicamente se localizan Teloloapan y probablemente Iguala. Por el norte, en tierras que antiguamente se llamaron de la Teotlalpan y que hoy pertenecen al estado de Hidalgo, se sitúan entre otros: Atitalaquia, Chapatongo y Pachuca.
La ubicación de esos sitios parece indicar los límites de las tierras que se disputaron sucesivamente las cabeceras políticas del Altiplano: Tenayuca y/o Tetzcoco, Azcapotzalco y Tenochtitlan. Además, esos mismos pueblos fueron codiciados también por los michuaques.
De varios lugares aludidos no tenemos más noticias históricas que las anotadas en las respuestas al cuestionario de las Relaciones Geográficas al finalizar el siglo XVI. La tradición recogida en esas contestaciones era oral, aunque también se menciona la existencia de pinturas como en Atlatlauhca. Rastreando las fuentes publicadas, encontramos dos tipos de tradiciones: la oral y la escrita. La primera se registró en las mencionadas Relaciones Geográficas y provenía especialmente de indios principales o pillis cuyos nombres se anotaron en esos documentos. La tradición escrita procede de indios o mestizos instruidos ya en la cultura hispánica y de frailes o de funcionarios españoles. Las crónicas que se han escogido para este ensayo son: Fernando de Alva Ixtlilxochitl quien aporta información sobre tradiciones tolteca y chichimeca. Los Anales de Tlatelolco para la tradición tepaneca. Fernando Alvarado T ezozomoc, fray Diego Durán y documentos del Archivo del Hospital de Jesús (AGN) para la tradición tenochca. En el caso de Michoacán est la Crónica de Michoacán. Tomando en cuenta las versiones de las crónicas arriba citadas, la interpretación del Códice Techialoyan García Granados puede hacerse desde diversos ángulos. Por ejemplo, localizar geográficamente los nombres de los sitios mencionados en el Códice, esto nos proporcionaría una área regional. Observada ésta, el segundo paso sería encontrar las ideas que aclararan por qué esas poblaciones pertenecieron primero a Azcapotzalco, después a Tlacopan y luego a Tenochtitlan para finalizar en manos de los descendientes de los linajes de las antiguas cabeceras indígenas como lo fueron, por ejemplo, la familia de Isabel Moctezuma.
Ubicar históricamente los pueblos
registrados en este Códice presenta ciertos problemas. Primero, no
existe ninguna fecha en el documento. Segundo, no todos los pueblos a los
que el códice atribuye un gobierno propio o altepetl con tlatocayotl
fueron importantes en la época prehispánica, por lo menos no
lo especifican
así las fuentes disponibles. Tercero, cuando tenemos algunas noticias
históricas sobre alguno de ellos, éstas se inician con la conquista
tenochca. Curiosamente la memoria colectiva de la mayoría de los pueblos
toluqueños no iba más atrás de la invasión tenochca
y, en el mejor de los casos, de tiempos de Moctezuma IIhuicamina o de Itzcoatl.
Es decir, los hechos anteriores al siglo XV no parecen haber sido registrados
en sus recuerdos. Ya en época novohispana, cuando relatan fragmentos
de su historia, casi todos los que declararon ser súbditos de Tenochtitlan,
si no se muestran totalmente favorables a ese dominio, tampoco expresan sus
quejas contra él. Sólo un vago recuerdo anterior al siglo XV
se conservó en la tradición acolhua y se refiere a la llegada
de los chichimecas a la cuenca lacustre del Altiplano Central.
Empecemos por Azcapotzalco: Xólotl "donó" a Acolhua las tierras "hacia el poniente" como parte del señorío de Azcapotzalco y en virtud de que el jefe tepaneca casó con una hija de Xólotl. Después de la llegada de Xólotl: el caudillo chichimeca "concede" a los personajes Tecpa e Iztacquauhtli el gobierno de la región mazahua. Los sucesos posteriores al establecimiento de Xólotl en el altiplano relacionan las tierras de occidente con Tenayuca y después con Tetzcoco. Se mezclan en esas noticias las tradiciones tolteca y chichimeca. Por ejemplo, los recién llegados chichimecas, buscan enlaces matrimoniales con gente de estirpe tolteca como se hizo en el matrimonio de Nopaltzin, hijo de Xólotl, con la princesa Azcaxochitl, de linaje tolteca quien se "educaba" en Toluca. De ese matrimonio nace Tlotzin Pochotl, sucesor de Nopaltzin. Posteriorrnente se menciona la tierra de los mazahuas cuando Techotlala, el quinto señor chichimeca, convoca a "cortes" y a ellas asiste el señor de los mazahuas, de nombre Iztaccuauhtzin." Este nombre es igual al de uno de los jefes que Xólotl dejó para que gobernara a los mazahuas. Sin embargo, el tiempo transcurrido (250 años aproximadamente) entre la llegada de Xólotl y el gobierno de Techotlala, hace pensar en que no puede ser el mismo personaje, y que posiblemente quedó el nombre como título del gobernante en turno. En esa reunión de jefes aliados de Techotlala, figura en segundo lugar un señor de Toluca del que no se anotó el nombre.
El cronista Ixtlilxochitl no vuelve a dar noticias de la región "toluqueña" hasta que la Triple Alianza irrumpe por esos rumbos y lo hace debido a que Tetzcoco participa en esa contienda y recibe algunas tierras. Opina el autor que les costó mucho trabajo someter a esas naciones "belicosísimas". Los pueblos otomianos pasan a depender de Tlacopan cuando esta ciudad suplanta a Azcapotzalco en el liderazgo del Tepanecapan. Sin embargo, no todos los pueblos que dependieron de Azcapotzalco fueron usufructuados por Tlacopan. La mayor parte de ellos cayó bajo el poder de los tenochca cuando éstos conquistaron el valle de Matlatzinco. Así lo confirman las listas de los pueblos tributarios mencionados en el Códice Mendocino y la Matrícula de tributos. Otra versión, la de los Anales de Tlatelolco, incluye nombres de señores tepanecas anteriores a Acolhua, empezando por el jefe de los tepanecas que los guía desde Chicomoztoc hasta que se establecen definitivamente en Azcapotzalco.
Hay que hacer notar que, al arribo de los tepanecas, ya había grupos establecidos en la región y que con las familias que poblaban algunos sitios se efectúan enlaces matrimoniales. Así, por ejemplo, Matlaccóatl contrae matrimonio con una señora llamada Azcueitl, hija de Tzihuac Tlatonac, gobernante de Cuitlachtepec (según Chimalpahin, otro nombre de Xilotepec). De esta pareja nace Chiconquiauh, quien a su vez procrea un hijo llamado Acolhua, el que sería con el tiempo, gobernante distinguido de Azcapotzalco.
Los matrimonios de los descendientes de Matlaccóatl indican con cuales familias tuvieron interés en emparentar los tepanecas, así como los lugares de donde procedían sus parejas. Matlaccóatl aseguró las relaciones familiares con el señorío otomiano de Xilotepec, puntal norteño de los pueblos sedentarios del Altiplano central. Chiconquiauh, el hijo de Matlaccóatl, contrajo matrimonio con una señora de nombre Chicomayahual, de la casa de Xaltocan, cabecera otomí del oriente. Por su parte Acolnahuacatzin, que vendría a ser nieto de Matlaccóatl e hijo de Chiconquiauh, casa con una dama llamada Cuetlaxochitzin, hija de Tecuanitzin, señor de Tenayuca. Debe recordarse que Xólotl, el caudillo chichimeca, gobernaba en este lugar y que los Anales de Tlatelolco le dan el nombre de Tecuanitzin. Otras fuentes coinciden en el mismo nombre para la esposa de Acolhua y dicen que fue hija de Xólotl. Si se han hecho notar aquí los enlaces matrimoniales, es con el fin de resaltar los nombres de las poblaciones en las que los tepanecas mostraron interés.
Sabemos que los tepanecas fueron uno de
los ocho o doce grupos que salieron de Chicomoztoc guiados por un jefe de
nombre Matlaccóatl (Diez Serpiente) que se establece primero en el
pequeño Azcapotzalco (San
Pedro Azcapotzaltongo, hoy Villa Nicolas Romero, Estado de México).
Posteriormente pasarían a Azcapotzalco, D.F., en donde dieron origen
a un señorío que con el tiempo dominaría una gran extensión
del Altiplano Central. Los tepanecas tenían costumbres semejantes a
los matlatzincas y a los otomíes, por ejemplo, para cazar no usaban
arco ni flechas, sino la honda (como los matlatzincas) y adoraban a los mismos
dioses: Tlamatzincal y Cuecuex, a Otonteuctli (señor de los otomíes)
y a Ocoteuctli, dios del fuego en cuyo honor arrojaban a la lumbre a los prisioneros
capturados en la guerra. No se tiene certeza de cual era el idioma que hablaban
los tepanecas, pero se supone que fue algún dialecto de la familia
otomí-pame a la cual pertenecen otomíes y matlatzincas. En tiempos
virreinales se hablaba matlatzinca en Azcapotzalco. También se dice
que los tepanecas eran "gente rica, mercaderes".
Un acontecimiento hace confluir las diversas tradiciones y es, insistimos, la conquista mexica. Si hemos anotado ya lo escueto de la tradición tetzcocana, debemos enfatizar en lo abundante de la información tenochca. Por ser un pueblo esencialmente militarista, da preferencia al relato de batallas, número de soldados, jefes que los conducían, tácticas guerreras y demás pormenores. Como estas historias se escribieron durante los primeros años de vida novohispana, lo exuberante del lenguaje español fue aceptado de buen grado por los indígenas, acostumbrados también a largos y floridos discursos. De preservar estas supuestas piezas oratorias se han encargado Tezozomoc y Duran.