LA ANTROPOLOGÍA Y LA HISTORIA

HISTORIA DE LAS DESMEMBRACIONES TERRITORIALES DEL ESTADO DE MÉXICO

  Por Patricio Cantón 

En la época del virreinato español, la Nueva España tenía 23 provincias mayores, cinco de las cuales, México, Tlaxcala, Puebla, Antequera (Oaxaca) y Valladolid (Michoacán), integraban el reino de México; tres el de Nueva Galicia; tres la gobernación de Yucatán, y el resto, es decir, doce, las comandancias de las provincias internas.

Este sistema fue causa de muchos conflictos, por lo que el gobierno, a fin de unificar la forma de gobierno creó, el 4 de diciembre de 1786, 12 intendencias. En este nuevo sistema, la intendencia de México tuvo una jerarquía superior a las otras, ya que además de tener la función administrativa civil, atendía los servicios del ejército. La circunscripción de cada intendencia quedó establecida en una tabla o Razón de Jurisdicciones, que se publicó también el día 4 de diciembre de 1786, como apéndice de la Ordenanza.

A la intendencia de México pertenecieron: la capital del reino, con las parcialidades de San Juan y Santiago; las alcaldías de Mexicalcingo, Chalco y Tlayacapan, Coyoacán, Tacuba, Cuautitlán, San Cristóbal Ecatepec, Tula, Yahualica, Huejutla, Meztitlán, Zimapán, Tulancingo, Jilotepec y Huichapan; Tetepango, Mixquihuala y Atitalquia; Actopan, Otumba y San Juan Teotihuacan; Pachuca y Zempoala, Ixmiquilpan, Texcoco, Xochimilco, Cuernavaca, Tixtla y Chilapa; Malinalco, Sultepec, Tetela del Río, Zacualpan e Ixcateopan; Tenango del Valle, Metepec, Ixtlahuaca, Tasco e Iguala; Tlapa, Igualapa, Zacatula, Apan y Tepepulco; los corregimientos de Toluca, Lerma y Querétaro, éste último con las alcaldías de Cadereita y Escanela; también el gobierno de las Ciudad de Los Reyes y puerto de Acapulco.

En ese entonces, la intendencia de México limitaba al norte con la intendencia de San Luis Potosí, al este con la de Puebla y al oeste con las de Guanajuato y Valladolid, mientras que al sur limitaba con el Océano Pacífico.

Al concluir la Guerra de Independencia, la provincia de México aparecía como parte integrante del territorio nacional, según se estableció en la Convocatoria para el Congreso Constituyente Mexicano, expedida el 17 de noviembre de 1821 por la Junta Provisional Gubernativa. En este documento se menciona con igual rango a Querétaro, cuya existencia, reconocida de hecho, había sido ya prevista en el Decreto Constitucional de Apatzingán, emitido el 22 de octubre de 1814.

Al desintegrarse el Imperio de Iturbide, en la primavera de 1823, la provincia de México era la más rica y poblada de las provincias, y su capital era el centro político, comercial, religioso, intelectual y social del país. Dada esta situación, la provincia de México se opuso, durante varios meses, a la instauración del sistema federal, para al fin someterse a las decisiones del Congreso Constituyente y aceptar la instauración de una República Federal.

Así, el Congreso emitió la Constitución de 1824, en la que se declaraba la soberanía nacional y la independencia de los estados. Asimismo, se establecía la independencia del Poder Judicial, la organización de los poderes Ejecutivo y Legislativo y la intolerancia religiosa, entre muchas otras cuestiones.

El Congreso Constituyente estatal se instaló en la ciudad de México el 2 de marzo de ese mismo año, y expidió, el 6 de agosto, la Ley Orgánica para el arreglo del gobierno interior del estado. El Artículo 36 de esta Ley establecía que el territorio estatal comprendería ocho distritos: Acapulco, Cuernavaca, Huejutla, México, Tasco, Toluca, Tula y Tulancingo, que en total contaban con 1.3 millones de habitantes y aproximadamente con la tercera parte de la riqueza nacional.

De esta forma nació el Estado Libre, Soberano e Independiente de México, con una superficie territorial de 113,189 km2, 11,480 km2 menos que cuando fue provincia e intendencia. La Constitución se limitó a confirmar la división territorial del país en entidades; pero el 18 de noviembre de ese año se promulgó la ley que estableció el Distrito Federal como residencia de los supremos poderes de la Federación.

Al Distrito Federal, en principio, se le fijó como territorio un círculo con radio de dos leguas a partir de la Plaza Mayor o Zócalo. Luego, en abril de 1826, se decretó la adjudicación al Distrito Federal del área correspondiente a la ciudad de México, la cual, inicialmente, había pertenecido al estado, al cual se le pidió, con carácter de urgente, que estableciera su capital en cualquier otro punto de su jurisdicción. Para esto, se eligió a Texcoco.

Para 1835, luego de diez años de guerra civil, el país se encontraba desgastado y las principales corrientes políticas favorecían el cambio del federalismo al centralismo. El 3 de octubre de ese año, los diputados del estado de México apoyaron, de manera casi unánime, la abolición de las legislaturas; el 23 de octubre, el cambio de estados a departamentos, y el día 30, la devolución de la ciudad de México al departamento de México y el establecimiento de una República Centralista sancionada por la Constitución de 1824, la que sería restituida once años después, con la instauración del federalismo el 22 de agosto de 1846.

Las desmembraciones al estado de México fueron una constantes a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Además de las pérdidas ocasionadas por la creación del Distrito Federal, la entidad sufrió otras mutilaciones, que podrían considerarse decisivas para la economía de la entidad y que vinieron a conformar la mayor parte de los estados de Guerrero, Hidalgo y Morelos.

El presidente José Joaquín de Herrera decretó, el 15 de mayo de 1849, la creación del estado de Guerrero, con lo que el estado de México perdió su salida al mar y todo el comercio que se hacía a través del puerto de Acapulco, así como vastas extensiones productoras de maderas tropicales y algodón.

A la nueva entidad se le asignaron los distritos de Acapulco, Chilapa, Tasco y Tlapa, y la municipalidad de Coyuca, pertenecientes los tres primeros al estado de México, el cuarto al de Puebla y la quinta al de Michoacán.

La erección de los estados de Hidalgo y Morelos tuvo como antecedente un decreto del presidente Benito Juárez, cuando en 1862, por razones estratégicas, los convirtió en el Segundo y Tercer distritos militares "para terminar la guerra civil y hacer frente al mismo tiempo a la Intervención Francesa". Al ser restaurada la República, los estados de Hidalgo y Morelos ya no quisieron reintegrarse al estado de México y solicitaron su autonomía a los congresos Federal y local.

Así, por decreto presidencial del 16 de enero de 1869, se constituyó el estado Libre y Soberano de Hidalgo, con los distritos de Actopan, Apan, Huascasaloya, Huejutla, Huichapan, Pachuca, Tula, Tulancingo, Ixmiquilpan, Zacualtipan y Zimapán; y el 16 de abril del mismo año, también por decreto presidencial, se creó el estado de Morelos, con los distritos de Cuernavaca, Cuautla, Jonacatepec, Tetecala y Yautepec. Con estas dos mutilaciones, el estado de México perdió las ricas minas de plata de Pachuca y Real del Monte, así como las zonas magueyera y azucarera, ambas muy productivas.

En febrero de 1854, el entonces presidente Antonio López de Santa Anna fijó la "comprensión del Distrito Federal", agregándole varias prefecturas circunvecinas, que pertenecían al estado de México, entre ellas Mixcoac, San Ángel, Coyoacán, Xochimilco, Iztapalapa, Tlalnepantla y Santa Fe. Luego, el 25 de noviembre, se anadió Tlalpan. Por otra parte, el 3 de enero de 1863, la municipalidad de Calpulalpan quedó integrada al distrito de Tlaxcala.

Ya para el siglo XX, en 1917, se arrancó otra franja de territorio al estado de México, de casi 2 mil km2, a favor del crecimiento de la ciudad de México. Tras estas mutilaciones, el territorio del estado de México se vio reducido a una superficie de 21,461 km2, es decir, perdió cerca de cuatro quintas partes de su extensión original.