Ciudad

de

México

 

CIUDAD DE MÈXICO

 

Venustiano Carranza

Desde antes de la llegada de los españoles, el territorio que hoy ocupa la Delegación Venustiano Carranza fue siempre una zona de intercambio comercial intenso.

Era entonces el espacio obligado para el desembarque de las frutas y legumbres procedentes de Texcoco, Chalco y Xochimilco, a través de la extensa red de canales de la ciudad.

Con el paso de los años, ello daría origen a uno de los mercados más populares de la ciudad: La Merced. Hoy esa área concentra más mercados que ninguna otra zona conocida en el mundo.

Las crónicas que se refieren a los aztecas en el siglo XIV citan que tras haber prestado sus servicios como guerreros al señor de Culhuacán, éste les permitió asentarse en Mexicaltzingo, sitio que aún conserva su nombre prehispánico y está localizado en el cruce de las calzadas de La Viga y Ermita Iztapalapa. De ese lugar fueron arrojados al lago, después de haber sacrificado a la hija del señor Culhuacano.

Fue así como llegaron al islote de Mixihuca, donde se dice que nació uno de los hijos de Moctezuma, aunque también se cree que durante la permanencia de los aztecas dió a luz una de las señoras principales, por lo que se conoció al islote como Mixiuhtlán o lugar del parto, en donde permanecieron algún tiempo, para de ahí dirigirse a su destino final, Tenochtitlán, a donde llegaron en el año de 1325. A partir del siglo XVI, Tenochtitlán, asiento del poder político de los aztecas, vivió su periodo de mayor explendor. Numerosos productos llegaban por vía lacustre procedentes de Chalco, Xochimilco, Iztapalapa y Texcoco.

De este último las embarcaciones cruzaban el lago Salobre y seguían su ruta, a la que servía como punto de orientación y referencia una elevación cuyo perfil destacaba en el lago: el cerro de Tepetzingo o "el pequeño cerro", conocido posteriormente como el cerro del Peñón, o el Peñón de los Baños. Durante esa época el cerro fue un lugar de recreo y recuperación de los emperadores aztecas, dados los poderes curativos de sus aguas, que contienen calcio, magnesio, sodio y potasio, y su temperatura llega hasta los 45 grados centígrados. Durante el predominio azteca, la mayor parte de lo que actualmente es el territorio de la Delegación Venustiano Carranza estaba bañado por el lago de Texcoco, y solamente una pequeña porción del lado oriente de Tenochtitlán contaba con embarcaderos y canales que se comunicaban con la ciudad.

Sobresalía un albarradón que llevaba el nombre de Nezahualcóyotl, construído precisamente por el príncipe, ingeniero y poeta.

Hacia 1572 se construyeron en el territorio que hoy ocupa la Delegación el hospital para leprosos y la iglesia de San Lázaro.

También en esa época se fundaron el convento y la iglesia de La Merced. En el barrio de San Lázaro, se inició, así mismo, la construcción de la iglesia de La Soledad de la Santa Cruz, a cargo de los monjes agustinos.

Esta iglesia se transformó entre 1750 y 1789 a fin de darle mayor amplitud, con tres naves sostenidas por sólidas pilastras, además del altar mayor del presbiterio.

Al sur de esta iglesia se levantó el templo de San Jeronimito, en el barrio de La Candelaria de los Patos, cuyo nombre se debe a que a ese lugar llegaban, desde la época precortesiana hasta la colonial, bandadas de patos silvestres.

En el siglo XVII el albarradón de San Lázaro seguía limitando el lago de Texcoco con tierra firme. En la laguna se podía observar que algunas partes se empezaban a desecar, sobre todo en la zona que colindaba con la ciudad. Ello propiciaba mal olor, acumulamiento de basura y agua encharcada, tanto en canales como en asequias.

Ya en el siglo XVIII, los canales se volvieron famosos y populares, principalmente los de Jamaica y el de La Viga, el cual entraba a la ciudad de México de sur a norte, rumbo al antiguo convento de la Merced. Conforme se acercaba a la ciudad, se estrechaba considerablemente y para atravesarlo existían puentes, entre los que destacaba el de Roldán. El comercio a lo largo de este canal fue muy importante, porque los productos que se comercializaban no solamente se adquirían para la ciudad, sino que llegaban a lugares ribereños del lago, aprovechándose las trajineras y canoas que se encontraban en los embarcaderos.

En este siglo se construyeron las iglesias de San Antonio Tomatlán y la de La Candelaria, en los barrios de San Lázaro y la Candelaria de los Patos, respectivamente

A principios del siglo XIX, lo que ahora es el territorio delegacional comenzó a expandirse. El año en que se inició la independencia se terminó la calzada y dique del Peñón, que corría por la parte sur del lago de Texcoco. Comenzaba en una garita ubicada en San Lázaro y se dirigía al oriente con rumbo a Veracruz, en una extensión de 13 kilómetros. Así surgió lo que hoy es la calzada Ignacio Zaragoza.

En el México independiente, el actual territorio de la Delegación Venustiano Carranza quedó dentro del Distrito Federal, creado en 1824. Para mediados de siglo, sus límites llegaban, por el lado oriente, hasta el Peñón viejo y las medianías de las aguas del lago de Texcoco.

Destacaban en esa época las vías ferroviarias tendidas en el porfiriato. Los ferrocarriles tenían su terminal en la estación de San Lázaro, ubicada próxima a la iglesia y antiguo hospital del mismo nombre y cerca de la iglesia de La Soledad. Hacia 1881, el Ayuntamiento de la ciudad de México y el Presidente Porfirio Díaz decidieron que, como parte de la modernización del país, debería modificarse el sistema carcelario. Una junta de notables en la que participaban José Ives Limantour, Miguel Macedo y Pedro Rincón Gallardo presentó un proyecto del cual nació el presidio de Lecumberri. Las obras de construcción se iniciaron en 1885 en la llamada cuchilla de San Lázaro, y se concluyeron en 1900, cuando se inauguró el penal. En este siglo la mancha urbana se extendió hasta lo que actualmente es la avenida del Congreso de la Unión, surgiendo nuevos barrios aparte de La Merced y La Candelaria, como San Lázaro, Santo Tomás, Manzanares y La Soledad. Además se empezaron a formar colonias ahora tradicionales, como la Morelos y la Moctezuma.

A principios del siglo actual, los límites de la ciudad por el lado oriente llegaban hasta la avenida Eduardo Molina y Francisco Morazán (hoy Av. Congreso de la Unión).

La avenida Circunvalación, que corría paralelamente al mercado de La Merced, era muy transitada ya que se unía al aún existente canal de La Viga. La superficie de la Delegación pertenecía a dos distritos: el de la ciudad de México y el de Guadalupe Hidalgo.

En los llanos de Balbuena tuvieron lugar, en el siglo actual dos sucesos importantes: se inauguró el centro deportivo más antiguo de la ciudad, que llevaría el nombre de Venustiano Carranza, y se inició la construcción del aereopuerto internacional "Benito Juárez" en terrenos de la colonia Moctezuma, donados por la familia Braniff, y de los ejidos de Texcoco. En la década de los cincuenta se construyó el viaducto Miguel Alemán, debido al entubamiento de los ríos Tacubaya, Piedad y Becerra; se concluyó el aereopuerto y se edificaron nuevas instalaciones al sureste de La Merced, entre las que se encuentra el mercado Sonora, importante por los productos de medicina tradicional y herbolaria que en él se expenden. El inicio de los años setenta marcó el nacimiento de la Delegación Venustiano Carranza como tal. El 29 de diciembre de 1970 se publicó el decreto de la nueva Ley Orgánica del Departamento del Distrito Federal, mediante el cual se crearon cuatro nuevas delegaciones, adicionales a las 12 ya existentes: Benito Juárez, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza. Así surgió lo que hoy es esta Delegación, en una superficie de 34 kilómetros cuadrados. Cuatro años más tarde, el 1 de diciembre de 1974, se inauguró el edificio sede de la administración delegacional. Cabe destacar que al perímetro de la Delegación Venustiano Carranza corresponde el 25 por ciento de la superficie del Centro Histórico de la ciudad de México, considerado por la UNESCO patrimonio de la humanidad.

5 de Mayo

Desde 1930 los dirigentes de la junta patriótica, junto con los maestros del cuerpo educativo, sentían la necesidad de recordar las hazañas de los grandes héroes, y de esta forma nace el simulacro de la batalla del 5 de Mayo en el cerro del Peñón de los Baños.

Nuestros abuelos vivieron la guerra compartiendo lo mismo el hambre que los momentos de gloria, andando caminos llenos de penalidades, donde la sangre de nuestro pueblo se convirtió en fruto libertario. Ellos buscaban al conmemorar la Batalla del 5 de Mayo fortalecer en los niños los ideales de independencia y libertad, en cuyo vaivén se arrulla nuestra patria.

Por todo ello y porque creemos en los mismos valores y símbolos, hoy rendimos homenaje a los hombres que han caído por el ideal de que México sea libre y unido.

Los recordamos y después también los recordarán nuestros hijos. Porque pasarán los años pero un buen hijo de México no olvidará a sus héroes que duermen en el sueño de la gloria por haber servido a su patria con lealtad y honor.

Para mejorar nuestra tradición cultural, en este milenio se reencuentran cuatro pueblos:

NEXQUIPAYAC
HUAJUAPAN DE LEÓN
SAN JUAN DE ARAGÓN
PEÑÓN DE LOS BAÑOS

 

 

 

 

 

 
Delegaciones
1.- Alvaro Obregón
2.- Azcapotzalco
3.- Benito Juárez
4.- Coyoacán
5.- Cuajimalpa
6.- Cuauhtémoc
7.- Gustavo A. Madero
8.- Iztacalco
9.- Iztapalapa
10.- Magdalena Contreras
11.- Miguel Hidalgo
12.- Milpa Alta
13.- Tlahuac
14.- Tlalpan
15.- Venustiano Carranza
16.- Xochimilco