Descifran científicos del Cinvestav mapa genético de maíz
Por Ernesto Perea
En lo que representa uno de los logros científicos más sobresalientes para México, debido a su importancia en la alimentación de sus habitantes y las implicaciones económicas, culturales e históricas para este país, el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio) culminó, luego de tres años, la secuenciación del genoma del maíz. Así, la ciencia mexicana da un paso adelante frente a otros países que están en vías de secuenciar variedades comerciales de la gramínea.
La secuenciación del genoma del maíz es,
sin duda, uno de los hallazgos más relevantes en los últimos
años de la ciencia mexicana, ya que los científicos del Langenbio
lograron detectar genes involucrados con resistencia a enfermedades que
dañan el cultivo, tolerancia a sequía, eficiencia en el uso
de fertilizantes y productividad, los cuales que podrían ser patentados
y beneficiar a los agricultores mexicanos.
Todos los avances científicos y tecnológicos en esta materia
hoy en día tienen especial importancia a partir de que el maíz
se convirtió en el "oro amarillo" por los altos costos
que está alcanzando en el ámbito global. El valor comercial
de la gramínea supera los 40 mil millones de dólares.
Sin embargo, el gobierno mexicano no ha dado a este hallazgo la importancia
que tiene. El 6 de noviembre pasado el genoma sería presentado al
ex presidente Vicente Fox, quien suspendió su gira donde se realizará
el acto.
Los investigadores del Langebio sostuvieron reuniones con el equipo de transición
de Felipe Calderón, quienes mostraron interés en apoyar la
ciencia y la tecnología; empero la semana pasada se anunció
que sería el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas,
quien recibiría los resultados de la secuenciación del genoma;
el acto se suspendió de última hora. Los científicos
quieren entregar el genoma del maíz al propio presidente.
La secuenciación del genoma del maíz coloca a México
en una posición importante en el ámbito mundial, ya que este
proyecto es desarrollado por otros países y se ubica como el más
importante después del genoma del humano, por ser un cultivo fundamental
para la alimentación de millones de habitantes del planeta.
La secuenciación del genoma del maíz concluyó a principios
de noviembre y tuvo un costo de 120 millones de pesos, cuyo financiamiento
en su mayor parte procedió del gobierno federal, a través
de la Secretaría de Agricultura.
Los investigadores del Langebio, del Centro de Investigación y Estudios
Avanzados (Cinvestav) de Irapuato, descubrieron que el maíz que secuenciaron
-un palomero muy antiguo- supera los 30 mil genes del ser humano, ya que
tiene
53 mil genes.
Sin embargo, encontraron que la parte que especifica que contiene todas
las instrucciones o brinda las características de la especie, representa
apenas 7 por ciento de este genoma; el otro 93 por ciento son secuencias
que se repiten muchas veces y cuyas funciones aún son sujetas de
estudio.
En noviembre pasado, el director del Langebio, Luis Herrera Estrella, explicó
a este reportero que la variedad secuenciada fue un maíz palomero
muy antiguo y se eligió porque de él se derivan otros maíces
que se usan comercialmente y por tener un genoma más pequeño
respecto a variedades que se están secuenciando en Estados Unidos,
unos dos mil millones de pares de bases contra 2,700 millones del que se
investiga en la nación estadounidense.
Herrera Estrella, también miembro de la Academia de Ciencias de Estados
Unidos, hizo hincapié en que México es centro de origen y
diversidad del cultivo, por lo tanto tenemos la mayor variabilidad genética
en todo el mundo, lo cual nos da una ventaja comparativa respecto a otras
naciones.
Nuestro país, paradójicamente, importa 10 millones de toneladas
de maíz de otros países, principalmente Estados Unidos.
En territorio mexicano, se calcula, existen alrededor de cinco mil diferentes
tipos de maíces. El conocimiento del genoma del maíz -anotó
Herrera Estrella- nos va permitir entender las diferencias que hay entre
todas estas variantes que existen y poder utilizar las características
distintas que tienen de adaptación al medio ambiente, forma de grano
o color, para poder generar nuevas variedades que se adapten a usos específicos
y que éstas sean más competitivas.
Herrera Estrella afirmó que se habían encontrado la función
y utilidad de varios cientos de genes y se estaba en proceso de iniciar
las patentes de algunos de ellos. Empero, la selección debe ser cuidadosa,
porque el proceso de patentamiento es costoso.
Los científicos del Langebio coinciden en señalar que una
vez que se obtiene el genoma de un maíz es más fácil
hacer las comparaciones con otros maíces, porque en principio los
genomas son más parecidos.
La secuenciación del genoma del maíz es un paso importante,
sin embargo, el análisis de la información todavía
continúa y llevará por lo menos un año. "Todavía
falta la interpretación completa del libro, que es bastante compleja",
destacó Herrera Estrella.
Frente a la polémica generada por los maíces genéticamente
modificados, el director del Langebio anota que la información que
se deriva del genoma no sólo sirve para hacer transgénicos,
sino que su impacto más importante es para los procesos de mejoramiento
convencional, porque los fitomejoradores tendrán herramientas que
les permitirán hacer procesos de mejoramiento más rápidos
y efectivos. Añade que es posible hacer que los maíces acumulen
cierto tipo de características sin llegar a la transgénesis.