EL MAÍZ HÍBRIDO

En el maíz híbrido, el cultivo controlado reemplaza al que se hacía sin orden alguno. Primero se desarrolla una especie pura, fertilizando el brote de un tallo con el polen de la propia planta. Se ata una bolsa en la borla del cogollo para recoger el polen; luego se vacía este sobre el brote de abajo de la misma planta, estando encerradas en bolsas todas las espigas de maíz. Al cabo de siete años de tan extraordinario y cuidadoso trabajo, surgirá una caña de maíz que presentará en idénticos rasgos de estación en estación, si se planta a conveniente distancia de cualquier otra planta de maíz.

De las plantas cultivadas en esta forma, tomando dos especies puras, se obtendrá por cruzamiento, en otros tres años de trabajos, el maíz híbrido, que tendrá los caracteres por ejemplo, de los cuatro abuelos anteriores: tallo fuerte y bien arraigado, mazorcas más grandes y nutridas, granos más gruesos y resistentes; más almidón y féculas y aceite y proteínas. Una vez que se ha desarrollado la especie híbrida de doble cruzamiento, ésta puede reproducirse año tras año, por un simple métodos de alineamiento, sólo ese maíz híbrido se sembrara y no el producido comercialmente en las cosechas del mismo, porque éste tiende a degenerar.

Casi todas las mazorcas de maíz tienen un número igual de hileras de granos, por lo que es posible calcular las cosechas que se recogen, por el número de mazorca recogidas.

México es el primer país de Hispanoamérica y tercero en el mundo, después de los Estados Unidos y del Canadá, en el que se ejecutaron las operaciones técnicas para producir los híbridos dobles, con lo cual se está refrenando la producción de maíces de polinización libre, de los que, según registro hecho por la fundación Rockefeller, solo en nuestro país hay más de mil quinientas clases diversas, que han ido degenerando y perdiendo rendimiento y virtudes alimenticias.

Los antiguos mexicanos practicaban la hibridación por instinto: acostumbraban sembrar su maíz en forma de mata, para la cual hacían un hoyo en el que depositaban los granos escogidos, seleccionados con cuidado: un grano rojo, uno morado, uno amarillo dorado y uno blanco, los cuatro granos que por costumbre colocaban en cada hoyo de siembra. Sabían, por instinto, que tal método les favorecía mucho, porque veían aumentadas sus cosechas; pero no conocían a fondo el problema. Lo que hacían era producir una hibridación natural, conservando plantas en una forma pura y que reunían las necesarias características para tener mejores cosechas cada año. Pero fue hasta el año de 1810 cuando algunos investigadores norteamericanos descubrieron científicamente que, cruzando dos líneas puras de maíz, se mejoraba el rendimiento, y nació así el maíz híbrido.

Alzate se refiere a los métodos de cultivo del maíz que tenían, desde hace siglos, los indígenas de Xochimilco, y allí encontró que venían sembrando el " maíz pregerminado", con lo cual se obtienen grandes producciones por hectáreas, y que el método se viene empleando en la actualidad para acelerar y aumentar la producción. En otro producto, pero que demuestra el adelanto que habían logrado ya los indios mexicanos en la agricultura, se comprueba que los totonacas de la costa del golfo de México sabían hacer la fecundación artificial de la flor de la vainilla, hecho que es la base de la genética contemporánea, que por la fecundación artificial ha revolucionado la agricultura mundial, y la ganadería.